Un adagio para Alfredo Zitarrosa
Se trata de la primera vez que la Filarmónica incursiona en el folclore. Así lo adelantó el maestro Federico García Vigil en una entrevista realizada en 1410 AM LIBRE, anunciando además que el espectáculo se reiterará el jueves próximo a la misma hora en el escenario del Lago del Parque Rodó.
La característica más notable de este concierto, será la inclusión de la voz del propio Zitarrosa al sonido de la orquesta tocando en vivo, algo que será posible mediante un trabajo de montaje que utilizará registros del cantante que se encontraban en poder de su familia y que fueron cedidos especialmente para ser utilizados en esta oportunidad.
En el trabajo de preparación de esta nueva propuesta de la Filarmónica se han incluido dieciocho arreglos especiales, poniendo especial énfasis en que no se desvirtúe el sonido original de Zitarrosa.
Junto a la orquesta participarán además el dúo Larbanois-Carrero, la cantante María Elena Melo y el guitarrista Mario Núñez (acompañante original y de primera hora de Alfredo y quien con sus arreglos es en parte responsable del llamado «sonido Zittarrosa»).
Estos conciertos serán con acceso gratuito.
Zitarrosa, fallecido a los 53 años el 17 de enero de 1989, había nacido el 10 de marzo de 1936 en Montevideo. La trayectoria de este artista mayor de la cultura uruguaya -reiteradamente difundida y analizada a través de estas páginas- se inició cuando tenía apenas ocho años de edad y cantó por primera vez en una radioemisora radial.
En su juventud trabajó en múltiples oficios hasta que su privilegiada voz, su clara dicción y su perseverancia le ubicaron como uno de los locutores más destacados de la radiotelefonía nacional. Lector empedernido, sus inquietudes artísticas le llevaron a incursionar en el arte dramático debutando, a los veintidós años, en la obra La piel de los otros, del dramaturgo compatriota Juan Carlos Legido, con la dirección de Ruben Castillo. Un año después, en 1959 ganó el concurso municipal de poesía inédita.
Su debut público como cantor fue en el año 1964 e inmediatamente grabó su primer disco, un doble que reunía cuatro canciones: «Milonga para una niña», «Mire amigo», «El camba» y «Recordándote».
A partir de allí el éxito le acompañó permanentemente, su popularidad creció día a día, dejando para el acervo popular composiciones que serán recordadas por siempre, entre ellas «Doña Soledad», «Milonga de ojos dorados», «Coplas al compadre Juan Miguel», «El violín de Becho», «Si te vas», «Pal´que se va», «El candombe del olvido» «Adagio a mi país», «Stefanie», «Adios Madrid» y muchas otras, junto a esa obra inmensa que es «Guitarra negra».Muchas de estas canciones son fruto del exilio al que debió partir en 1976 perseguido por la dictadura uruguaya. Un exilio que en su caso fue superlativamente doloroso ya que -según sus propias confesiones- nunca logró adaptarse ni a la sociedad mexicana ni a la española, dos naciones que lo cobijaron generosamente y en las cuales transcurrió su mayor tiempo en calidad de exiliado.
El 31 de marzo de 1984, en el marco de un operativo de desexilio que trajo de regreso a la patria oriental a varios artistas (Daniel Viglietti, El Sabalero José Carbajal, Los Olimareños, Mario Benedetti y a los integrantes del teatro El Galpón, entre otros), Zitarrosa volvió al seno de su pueblo, siendo el primer músico en retornar. El recibimiento en el Aeropuerto Internacional de Carrasco fue apoteósico y en medio de una inmensa caravana de vehículos, el artista llegó finalmente a la sede de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay. *
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