"DE PROTESTA", DE ALEJANDRO TANTANIAN, EN LA SALA CASACUBERTA DEL TEATRO SAN MARTIN, BUENOS AIRES

Canciones de pie

No fue que no lo conociéramos: sabíamos de él por su actividad con «El periférico de objetos», por su drama «Juego de damas crueles», que presentó en nuestro medio con gran éxito y un «Florencio» (Mariana Percovich), habíamos visto su versión, audaz y experimental de «La señorita Julia» de Strindberg y, como todo el público de teatro de ambas márgenes del Plata, nos habíamos divertido con «La escala humana» (escrita en colaboración con Javier Daulte y Rafael Spregelburd). Pero «De protesta» nos mostró otra faceta de este fecundo Proteo. El teatro de protesta debe ser claro y directo y Tantanian disipó toda incertidumbre sobre el contenido de su protesta arrancando con la inolvidable melodía de La Internacional, que todo el grupo cantó con devoción, ritmo y sentimiento y de inmediato nos sentimos más cómodos. Pero «La Internacional» fue sólo el comienzo y Tantanian, en el curso de la obra, no descendió un centímetro de aquel noble y combativo nivel. Cantó letras que sangran, que gritan, que provocan, que llegan al hueso. Hubo una referencia a los asesinos impunes a quienes la justicia debe llegar; sentíamos al oxígeno en nuestros pulmones. Apenas hubo alguna canción donde el mensaje político no fuera explícito, como corresponde a todo teatro, inmerso necesariamente, sea que se quiera o no, en la lucha de clases.

Tantanian, que ha ideado y escrito el texto, también canta y dirige la puesta en escena. Sin tener un registro de excepción, canta todo y bien, con una voz muy agradable y expresiva, que maneja con delicadeza y acierto rítmico. Casi baila también, porque en todas las canciones se desplaza por el escenario, uniendo a las melodías sus destrezas en el lenguaje corporal de actor. Aún logra como director una buena síntesis de su amplio núcleo de colaboradores, que incluye habilidosos músicos capaces de desarrollar melodías con instrumentos tan poco convencionales como copas con agua y botellas vacías. Sabíamos que Tantanian es todo un artista; desconocíamos hasta ahora la excepcional amplitud de sus intereses y habilidades, que iluminan con nuevos destellos una personalidad nada común entre quienes se dedican al arte teatral.

La frescura de Tantanian, seguramente a su pesar, terminó por avergonzarnos. Nadie o casi nadie en el Uruguay del teatro se atrevió, desde que salimos (?) de la dictadura (1985?) a semejante franqueza. Funciona todavía y con eficacia, el Ministerio del Miedo. Somos cómplices de todo aquello que nos deja indiferentes; pero tal vez seamos cómplices, también, de todo aquello que nos deja callados. *

DE PROTESTA, sobre idea de Alejandro Tantanian, interpretada por Alejandro Tantanian (actuación y canto), dramaturgia de Alejandro Maci, Alejandro Tantanian y Marcelo Moguilevsky. Dirección musical de Marcelo Moguilevsky, dirección general de Alejandro Maci y Alejandro Tantanian. En Teatro San Martín sala Casacuberta, Buenos Aires.

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