El héroe nacional en carne y hueso
La aparición del primer volumen de Artigas ñemoñaré finalizando 1999 impactó fuertemente tanto a los estamentos académicos como a la sociedad en su conjunto. En una semana agotó los primeros 1.500 ejemplares y sucesivas ediciones durante los años 2000 y 2001 lo tuvieron al tope de ventas superando producciones extranjeras.
Mujeres excepcionales, mayoritariamente de ascendencia indígena dejaron de ser meramente «apenas la sombra de Artigas». Igualmente muchos de sus hijos, generadores de su propia y rica historia, fueron reconocidos en su real valía a partir de entonces.
La vida privada de Artigas en su propio universo rural, en medio del gauchaje, la indiada y el cimarronaje negro, fue expuesta cabalmente por primera vez.
«El mito y el hombre», «el héroe de bronce o de carne y hueso», otro de los planteos centrales de dicha obra, acaparó los debates del sesquicentenario del fallecimiento de Artigas.
Así como sus mujeres e hijos iluminaron el sendero que al decir de Héctor Gros Espiell- terminó con las leyendas de todos los colores de Artigas, otros supuestos «anónimos» continúan llenando los espacios vacíos de la vida del Prócer: los afro Artigas Kué que se internaron con él al Paraguay Joaquín Lenzina, Manuel Ledesma, Montevideo Martínez, Donato Pereira, Cándido Silva, sus actuales descendientes- pueblan esta segunda entrega de Artigas ñemoñaré. Por algo estas dos palabras juntas se interpretan como «los descendientes de Artigas» y a la vez como «los artigueños». Es ésta, su gente, la que nos da una exacta dimensión del impacto de Artigas en el Paraguay.
Abundante información complementaria sobre varios hijos y nietos de Artigas se suman a este volumen. Así como el anterior, proporcionó la última noticia: su descendencia paraguaya, Artigas ñemoñaré (II) aporta por primera vez, las tomas gráficas, la rica historia y la vigencia de la imagen de San Baltasar que también ingresó a tierra guaraní en 1820, acompañando al Jefe de los Orientales. Iniciación a un viaje sobre la profunda africanidad de nuestra América.
Finalmente, el autor realiza un poderoso alegato sobre el país real de los uruguayos: nuestra cuenca del Pará ná, el mundo vivido y soñado por Don José, afirmando que «venimos de las canoas».
El autor está disponible para desarrollar conferencias y charlas informales sobre su libro en la franja costera (Canelones, Maldonado, Rocha) durante este mes. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad