El ensayo de Chomsky
En su reciente ensayo editado por estas costas Poder y terror, de Noam Chomsky, se le pregunta en forma aguda: «¿No simplifica demasiado cualquier tema, dando por hecho que Estados Unidos actúa en todas partes como el imperio del mal?». Y el intelectual responde: «Sí, sería ciertamente simplificar demasiado las cosas. Y por eso insisto en que Estados Unidos se comporta como cualquier otra potencia».
Así que este lingüista revisando la historia del siglo XX conviene que, desde 1945, Estados Unidos es la potencia más poderosa, y en consecuencia, la más violenta e imperativa.
Chomsky, profesor desde 1955 del Massachusetts Institute of Technology y analista político desde los sesenta, es un ojo crítico permanente y persistente desde el lugar del anarquista. De hecho, sus investigaciones lingüísticas corresponden asimismo una tradición familiar judía. Fue su padre (que editó en 1958 Hebrew: The Eternal Language) quien lo hizo entrar en contacto con la lingüística histórica. Uno de los principales aportes de Chomsky al pensamiento moderno ha sido el de trasladar el énfasis de la lingüística del plano estrictamente descriptivo e inductivo al nivel de la competencia lingüística, que abre la mirada creativa del lenguaje. Como Chomsky enfatiza en el libro, sus estudios en lingüística fueron los que lo llevaron a tomar conciencia sobre la igualdad de los seres humanos. En sus propias palabras: «Hay muy pocas variaciones genéticas en las especies, diferencias insignificantes».
Teniendo en cuenta estos aspectos de la naturaleza humana, Chomsky critica el terrorismo institucional de los Estados Unidos por sus impostaciones y su actitud falsa.
El ejemplo más elocuente es George Bush, quien no duda en leer los discursos que le escriben citando a Jesús para apelar a la patria y al paranoia en relación al enemigo (terrorista). En los Evangelios, señala Chomsky, el hipócrita es quien se niega a aplicarse la misma vara que aplica al prójimo.
Pero aunque Chomsky describa el Apocalipsis siempre termina sus discursos con un tono positivo, enumerando las conquistas civiles que se han logrado históricamente, con la típica actitud optimista de la civilidad americana.
Este tipo de paradojas ennoblecen un libro que brinda información voluminosa: la amenaza del bioterrorismo, con el desarrollo por medio de la ingeniería genética de cepas de ántrax resistentes a cualquier vacuna, o la simple enumeración de algunas de las atrocidades y actos terroristas que cometió Estados Unidos en el resto del mundo, se trate de Colombia desde 1999 el principal receptor de armas de Estados Unidos , Afganistán, llaman al escándalo y a la meditación.
Así es como van apareciendo dos Estados Unidos: uno es del Estado militar omnipotente que veta cualquier decisión de las Naciones Unidas que perjudique sus intereses, que infringe la Cuarta Convención de Ginebra, que no asistió en diciembre del 2001 a las reuniones del Consejo de Seguridad cuando se intentó aprobar una resolución que pedía el envío de inspectores internacionales con el objetivo de reducir el nivel de violencia en el Estado de Israel.
Después el Estados Unidos civil en la tradición que incluye al propio Chomsky, un país en el que los ciudadanos, luego de muchas luchas, han logrado conseguir más derechos y libertades que en casi todo el resto del mundo. Austero y quizás profético, este libro informa que el cambio social sigue estando al alcance de todos nosotros. *
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