MARTIN SCORSESE EDITO COLECCION DE DISCOS DE BLUES

Toda esa perdurable música del alma

Fue una idea de Martin Scorsese. Y enhorabuena: compilar celebratoriamente a los grandes maestros del blues en diversos compactos. Y por lo tanto el realizador de Taxi driver y Buenos muchachos, admite: «Nunca olvidaré la primera vez que escuché a Lead Belly cantando C. C. Rider. Me fascinó. Como la mayor parte de mi generación, crecí escuchando rock and roll. De repente, en un instante, pude escuchar de dónde venía todo eso. Y pude sentir el espíritu detrás de la música, detrás de esa voz y esa guitarra: venía de alguna parte mucho más atrás en el tiempo».

Martin Scorsese prologa, de este modo, la monumental edición de una decena de discos de blues, lanzamiento que es toda una envidiable y bienvenida prolongación de las películas que se fueron presentado en la televisión estadounidense durante el pasado año con motivo de la celebración de Los 100 años del blues, una fecha que hasta tuvo la rúbrica protocolar del Senado de los Estados Unidos.

Esta colección despliega, entonces, la música de los telefilmes Warming By The Devil’s Fire de Charles Burnett, The Soul of a Man de Wim Wenders, Piano blues de Clint Eastwood y Feel Like Going Home del mismísimo Martin Scorsese. Cada álbum discográfico es un universo dentro de un universo: la pretensión abarcar 100 años en 10 discos es prácticamente imposible, pero se optó por una cualitativa selección.

Además de las cuestiones de derechos (la colección contiene discos del sello Legacy y de una buena cantidad de compañías independientes), se privilegió el pulso artístico de cada director. Mientras Burnett larga sin más con temas de Jelly Roll Morton (Turtle Twist, 1929), el cineasta alemán Wim Wenders captura versiones de músicos contemporáneos, muchos de ellos ni siquiera bluseros: nos estamos refiriendo a intérpretes de la talla de Cassandra Wilson (con su formidable abordaje de «Vietnam blues» y «Slow down», ambos de J.B.Lenoir), Lou Reed («Look down the road»), además de otros inmensos como evidentemente lo son John Mayall, Nick Cave, Beck, Marc Ribot, Los Lobos.

El disco de Martin Scorsese (Feel Like Going Home) fue trabajado ciertamente con cierto clasicismo, con temas de Robert Johnson, Muddy Waters, Son House y John Lee Hooker, entre otros. Uno de los más interesantes es, lógicamente, el del venerable Clint Eastwood, Piano blues. Pianista y jazzman obsesivo, el actor y cineasta traza una breve historia de ese instrumento en el jazz, con Jimmy Yancey («How long Blues», 1939), Count Basie y su orquesta (el mismo tema de L. Carr, «How long blues»), Fats Domino («The fat man», 1949), Art Tatum («Tatum Pole Boogie», 1949), Ray Charles («What’d say», 1959), Thelonious Monk («Blue Monk», 1968) y muchos más.

La colección se completa con compilaciones antológicas de Robert Johnson, Bessie Smith, Keb’ Mo’, Son House, Taj Mahal y Stevie Ray Vaughan.

Todos juntos funcionan, finalmente, como una panorámica del género en sus diversos estilos y ramificaciones: del blues del Delta a la big band, del soul al héroe de guitarra tipo John Mayall o Steve Ray. Finaliza, eufórico, Martin Scorsese: «Si tú realmente conoces el blues, esta es buena razón para volver a él. Si nunca has escuchado el blues, y te acercas a él por primera vez, te puedo prometer que tu vida está a punto de cambiar».

Habrá que tomar los blues, entonces, si es que lo dice semejante maestro. *

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