TANGOHISTORIAS

Alondra gris, tu dolor me conmueve, tu pena es de nieve…

-Vieja… Llegó carta de la nena desde Italia… Dale, traeme los lentes que quiero leerla…

-Tomá, dale… A ver… ¿qué dice?… ¿Va a venir para las fiestas?

-Mirá, vieja… Si no me dejás leerla, no voy a poder decirte un carajo.

-¡Bueno, che! ¡Tampoco hace falta que hablés así! Dale, leé.

-A ver. Dice: «Queridos papá y mamá…»

-Dale, salteate eso. Dale…

-¿Cómo querés que me saltee el saludo? Dejame leer y no seas cargosa: «Queridos papá y mamá: espero que al recibir esta carta se encuentren bien al igual que yo por aquí…»

-¡Ay! Está bien, gracias a Dios!

-«Estoy trabajando mucho en la empresa, y no sé si podré ir a visitarlos a fin de año como les dije antes de venirme para aquí. No es que no tenga dinero, sino que no tengo vacaciones. Hay mucho trabajo. Aprovecho para mandarles unos pesitos con un amigo uruguayo que va para allá y le pedí que se los alcanzara antes de las fiestas…»

-¡Así que no va a venir, viejo…! ¡No viene!

-Y bueno vieja… Pero mirá que es porque está trabajando mucho y bien… Vos sabés lo luchadora que es la Inesita. Si hasta dice que nos manda unos pesos con un amigo… Es un sacrificio por un tiempo, nada más. Después se va a volver…

 

La que al ver que todo quedó en la distancia

Con ojos muy tristes, bebe su champagne…

 

-¿Así que querías irte a pasear a Montevideo? ¿Pero dónde carajo te crees que estás, flaca? Y a ver si te dejás de mandar cartitas y guita para allá, ¿sabés? La próxima vez que te encuentre en una de éstas, ya sabés la que te espera…Y ahora, andá, dale, que todavía no te ganaste ni la ropa que llevás encima. Creo que con vos hice el peor negocio de mi vida.

 

Ya nada le queda…

 

-Y no habrá podido venir el amigo, vieja… ¿Qué vas a hacerle? Tampoco te vas a poner así por eso… Esperá que cualquier día de éstos vuelve a escribirnos. Ya vas a ver que es como yo te digo. Lo que pasa es que allá en Italia se trabaja en serio, y no como aquí, vieja… Allá te valoran en serio, y si no, mirá la nena. ¿Te acordás pobrecita con todos los estudios que tenía y andaba haciendo limpiezas en casas de familia? ¿Te acordás? Y bueno… Dios la ayudó, te hizo caso a todo lo que vos le rezaste y apareció aquella señora que conoció en el baile… (¿cómo era que se llamaba?) ¡Bah…! ¡No importa! Y ella enseguida se dio cuenta de lo que valía la nena y la contrató para Europa. ¡No hay caso, vieja! Nadie es profeta en su tierra… Nadie… *

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