Leandro Quiroga, el artífice del Club Jazz Medio y Medio
Leandro Quiroga es el formidable artífice del Club Jazz y Medio que opera en la Rinconada de Solanas. Reside en Argentina y es uno de los impulsores de la productora con una denominación ´particularísima: Cubeteado Más Puré . Se hacen trabajos de diseño, fotografía y de asesoramiento artístico. Quiroga es manager de Hugo Fattorusso, Liliana Herrero, entre otros artistas de real envergadura artística.
Y admite relajadamente: «Fue un proyecto, el del Club de Jazz dentro del Parador Medio y Medio, que tiene como una identidad familiar. Toda mi familia está involucrada en el proyecto que, además, tiene que ver con la gastronomía. Pero en la parte artística nos hemos preocupado de que hubiese una selección de artistas muy peculiares y que ciertamente tuviesen un prestigio que los avalara, una trayectoria marcada por lo cualitativo».
En ese contexto, el Club de Jazz Medio y Medio en esta temporada ya ha presentado figuras relevantes como el guitarrista Luis Salinas, el pianista Adrián Iaies, el multinstrumentista Pedro Aznar y ahora la espléndida cantante Liliana Herrero con su banda hoy y mañana. Y con la sorpresa que el domingo se sumará a la Herrero, la sensibilidad estupenda Juan Falú. Después llegarán, en febrero, las propuestas uruguayas y no faltarán entonces al escenario del Club de Jazz Medio y Medio compositores de la talla de Leo Maslíah, Daniel Viglietti, Fatorusso Trío y José Sabalero Carbajal.
«En algún momento, sí, tendimos un puente con el Festival Internacional de Jazz de Lapataia», confiesa Leandro Quiroga. «Fue hace unas temporadas y tuvimos artistas importantes en un ida y vuelta verdaderamente importante. Pero la relación que se fundó fue un poco extraña y no pudo proseguirse. De todo modos, yo soy el primero en decir que el Festival de Jazz de Lapataia es importantísimo no solamente para Punta del Este, sino para el Uruguay y es algo que hay que defender y cuidar. Soy un agradecido de que exista el festival. Y un Club de Jazz y un festival de jazz, a pesar de la diferencia de los formatos, tienen un espíritu en común y pueden complementarse».
Por otra parte, admite, el Club de Jazz Medio y Medio se fue imponiendo a partir de una idea que se cotejó con el músico José Reinoso: el resultado fue gratificante desde el vamos y la voz se corrió inicialmente de boca en boca y se fue arrimando a gente a una propuesta que tiene su ya asegurado un público yo diría exigente, melómano a más no poder. Después trazamos una estrategia de comunicación y ahora ya nos hemos posicionado como un Club de jazz donde han ingresado otro tipo de propuestas artísticas, como por ejemplo de Liliana Herrero».
Agrega Leandro en cuanto a la labor desplegada: «El fenómeno creció rapidísimo y eso tuvo que ver con que la programación siempre fue muy auténtica y porque los medios comenzaron a difundir que había un espacio que de alguna se estaba desmarcando de lo que se proponía en otros lugares».
Las reflexiones prosiguen con lucidez: «La propuesta nuestra fue armar esta estructura de ciclos de músicos argentinos y uruguayos para exhibir lo que nosotros creemos -más allá de los gustos- son las músicas de mayor relevancia y trascendencia en cualquier ámbito y en cualquier parte del mundo. Todos los músicos que hemos seleccionado para actuar todos son importantes en lo que crean y en lo que generan. Si hemos repetido algún artista, bueno, yo te diría cómo negarme a alguien como Daniel Viglietti. Digamos que Viglietti siempre va a tener su lugar en el Club de Jazz Medio y Medio. Ya llegarán otros artistas como para renovar el calendario de conciertos. Efectivamente, uno de los nombres que nos interesa es el de Jorge Drexler. Todavía no se dio que actuase con nosotros, pero pienso que Drexler necesitaría conocer el lugar y ahí decidirse. Es cuestión de tiempo».
Por otro lado, Leandro Quiroga considera que los uruguayos «tienen como oyentes una altísima cultura artística y musical, pero tiene una baja cultura de consumo en términos cualitativos, y más allá de los problemas económicos a la vista. Es muy potente eso de guardarse el mango como para ir a un buen concierto, comprarse un disco o un libro. Uruguay tiene una pelea o un choque entre lo amante que son de lo artístico y lo consumidores que pueden ser de eso. Pero reitero: el entrenamiento y el conocimiento que tienen los uruguayos como escuchas es muy superior al de muchos países de la región». *
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