Dolina en Sala Zitarrosa

Es, en rigor, un poeta. Tanto sus textos, que poseen ese sistema escritural que mezcla la metafísica borgeana con las aguafuertes de Roberto Arlt, como asimismo sus incursiones radiales lo han convertido en un personaje emblemático del Río de la Plata. Ese es Alejandro Dolina: un personaje del que emana un fluir reflexivo y un modo humorístico realmente agudo y filoso que lo sitúa entre los más sugestivos lectores de la realidad inmediata. Y con toda su banda radial, pues, se viene presentando a la medianoche en la confortable Sala Zitarrosa. Lucidez implacable, así puede definírselo a este individuo que es un fiel retrato de la idiosincrasia rioplatense.

Alejandro Dolina nació en Baigorrita, provincia de Buenos Aires y creció, sin embargo, en el barrio porteño de Caseros, como lo ha recordado más de una vez en verso: «Soy, señores de Caseros:

lo digo con el pico, lo defiendo con el cuero.»

Dolina publicó sus primeras notas humorísticas en la revista Mengano en 1974. A partir de 1978 colaboró con la revista Humor en la cual publicó sus inolvidables Crónicas del Angel Gris, prólogos de alguna manera a lo que más tarde serían relatos de una poética urbana impar. Es el conductor de uno de lo programas de radio más populares de Buenos Aires, La venganza será terrible, en el que monologa incansablemente, ejecuta música y cuenta frente al público, todas las noches, esas historias que recuperan la estética de barrio.

Para no perdérselo. *

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