El pop golpea siempre a tu puerta
Con una creciente lista de éxitos simples y álbumes multiplatino a Pink, la cantante compositora pop, no le disgustaría ser actriz alguna vez. El problema es que nadie le ha ofrecido el rol adecuado. «Todos los guiones que me ofrecen son para papeles de convicta, fugitiva, chica dura con actitudes fuertes -dice la espléndida cantante de 24 años-. Y yo quiero interpretar a la muchachita común que es linda y dulce y no dice malas palabras. Quiero actuar en una película, no como yo misma».
Desde luego, muy pocos pondrán encuestionamiento las credenciales artísticas y más concretamente musicales de Pink, identificada como la intérprete más rebelde del pop. Por más que Britney Spears intente acentuar su imagen de seductora y que Christina Aguilera juegue con imágenes sadomasoquistas, O que Avril Lavigne trabaje una imagen prefabricadamente de cultura alternativa, como se señala ahora. Pink siempre se ha situado como la mocosa mimada, irreverente, de lengua filosa y espíritu libre que ocupa la cumbre de las figuras populares de la música. Ella fue quien grabó proclamas tan francas como Get the party started (2001), y ella es la que, mientras aceptaba su primer premio de MTV, admitió que estaba borracha. Y Try this!, el tercero y último álbum de la cantante, celebra sin remordimientos ni tapujos el hecho de que la mujer es ciertamente un problema.
No obstante, a pesar de sus antecedentes y su revulsiva historia personal, Pink insiste en que no es la salvaje sin freno que sus fans suponen: «Creo que he dejado de hacer una cantidad de cosas locas. Me he limpiado y he concentrado mi furia y mi pasión en la música y en combatir contra toda la maquinaria de la industria musical. Quiero decir que todavía me gusta provocar un poquito de caos, ¿me entiende?».
Por cierto que el caos no le ha sido desconocido. Nacida en los suburbios de Filadelfia como Alecia Moore -su nombre artístico es un apodo que proviene de su infancia-, superó una enfermedad pulmonar y repetidos accesos de asma y neumonía.
Procede de una familia volátil, y sus padres se separaron cuando Pink tenía siete años; se convirtió en una pequeña furiosa que tuvo varios colisiones con las autoridades y acusaciones de fuga, pequeños hurtos y violación de la propiedad privada.
También irrumpió en la casa de una compañera de colegio para recuperar un diario que la otra chica le había robado. La música fue su salvación, y en una entrevista con Rolling Stone su padre, Jim Moore, recordó que lo había vuelto loco con su interpretación escolar de «Oh, father», de Madonna.
Y el padre de Pink lo admite una y otra vez, casi obsesivamente como si fuese el mayor recuerdo de su vida: «Cantaba las mismas canciones una y otra vez, casi siempre cuando íbamos en auto a algún lado -recordó Moore-. Yo solía decirle: «Alicia, por Dios, cambia de canal, ¿quieres? Prueba con otro tema», y ella me respondía: inmediatamente algo así como «papá, estoy practicando porque algún día seré una estrella», y por supuesto ahora no puedo decirle nada más que: «Tenías razón, lo hiciste. Es sorprendente, pero lo lograste».
De todos modos jugar en la grandes ligas del pop y el rock, a Pink no le resultó tan fácil, por supuesto. A los catorce años era cantante de refuerzo de un grupo de rap, y tuvo una breve actuación cantando en un club los viernes a la noche. Eso la condujo a otro grupo, Basic Instinct.
Basic Instinct tenía un contrato importante, pero eso no impidió que el grupo se disolviera poco después de la entrada de Pink. Sin embargo, la cantante pudo entrar en el grupo de rock y blues Choice, contratado por La Face Records, de Los Angeles. A Reid, de esa compañía discográfica, le gustó lo que escuchó y alentó a Pink a que probara suerte como solista.
Su álbum debut, Can´t take me home (2000) fue un doble platino que lanzó los éxitos «Most girls», «There you go» y «You make me sick». Pero si bien su primer compacto -sumado a su intervención en la remake de «Lady Marmalade» para el filme Moulin Rouge (2001) protagonizado por Nicole Kidman y Ewan McGregor- la posicionó en los primeros lugares del pop, Pink tenía mayores ambiciones para Missundaztood (2001).
Este segundo esfuerzo incursionaba en un rock más duro, profundamente introspectivo, basado en la vida de la propia Pink en temas como «Dear diary», «Family portrait» y «Lonely girl». También la música era más lograda y afinada, con arreglos de impecable factura gracias a la productora y coautora Linda Perry, de la banda 4 Non Blondes.
A veces, un acceso creativo ahuyenta a los seguidores, pero Missundaztood vendió más de 5 millones de copias y le valió entonces a Pink gestarse naturalmente un mayor respeto como artista. Pero ese mismo éxito la hizo vacilar con respecto a qué hacer a continuación. «En los materiales de Missundaztood volqué toda mi vida», dice la excepcional intérprete, cuyas canciones han sido grabadas también por Faith Hill y Mya. Y agrega meditabunda: «No estaba convencida de hacer otro álbum discográfico tan pronto, porque supuse que debía vivir otros veinte años para tener algo más de que hablar. Pero eso no convierte a Try This! (su más reciente materilización creadora en formato de disco), en una obra menos sentida o personal», agrega la cantante.
Pink coemnzó a delinear el diseño de canciones para Try This! con Perry, pero no funcionó; ni siquiera después de que habían grabado canciones más que suficientes para un álbum.
Admite en ese contexto Pink: «Era algo absolutamente diferente y bastante extraño. Siempre me parece que hay una pieza suelta en alguna parte, y que tengo que descubrir a una persona, y cuando lo hago, todo es natural y fluye como agua».
Esta vez, la persona que buscaba resultó ser Tim Armstrong, de la banda punk Rancid, quien fue coautor y productor de ocho de los temas de álbum -incluido «Trouble»-, casi todos ellos grabados durante la gira en ómnibus de su otra banda, los Transplants.
«Creo que la gente -dice Pink- cuando se entera de que trabajé con él, supone que se trata de un disco de punk rock, algo que no es así en lo más mínimo. Tim es realmente talentoso y versátil, y es bueno para el ego tenerlo cerca, porque es un verdadero admirador mío. Al principio me sentí un poco intrigada porque se me acercó y me dijo: «Me encantaría trabajar contigo», y pensé: Bueno, eso sería interesante». Y después escuché sus cosas, y me asombré».
Pink planea volver a trabajar con Armstrong, y también con Perry, con quien tiene una acumulación de canciones que aún no editaron.
Además, puede haber más colaboradores en el futuro, porque sigue decidido a ampliar su música. Try This! debutó cdentro del top ten de la revista Billboard, pero dice que las ventas ya no son la prueba de fuego de su música. «No evalúo mi éxito por el número de discos que venda. Lo evalúo por cuánto me divierto y si puedo mirarme al espejo», dice la cantante más insolente del planeta pop. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad