Finezas de un saxofonista mayor
Dice el impresionante saxofonista James Carter, quien actuará hoy durante la segunda jornada en el Festival Internacional de Jazz de Lapataia en Punta del Este:»Vengo de una familia muy musical, en mi casa escuché de todo: Sly and The Family Stone, Jimi Hendrix, Parliament Funkadelic, The Beatles, Barry Manilow, Kool and the Gang. Como verá, no solamente músicos de jazz. Aunque por supuesto he escuchado mucho, también, a Duke Ellington, Billy Holiday, Count Basie o Billy Eckstine», dice a este diario, telefónicamente, James Carter, nacido en Detroit en 1969, destacado saxofonista y que será una de las figuras del Festival de Jazz de Lapataia en Punta del Este, que se inicia esta noche en el Tambo El Sosiego.
Carter comenzó a tocar en forma temprana: su devoción musical y por su vida sucedieron un vendaval de instrumentos de lengüeta. Después James Carter se arrimó a esa tierra prometida de la cultura musical que es Nueva York en 1988 para tocar, apoyado nada menos que por Lester Bowie, y registró su primer fonograma en un lejano Japón cuando contaba apenas con 23 años.
Su historia musical es realmente fecunda y, por cierto, ha desplegado numerosas intervenciones en vivo y en estudio, con artistas de la estatura de la Lincoln Center Jazz Orchestra, Julius Hemphill, Ronald Shannon Jackson, la Charles Mingus Big Band, Kathleen Battle, Aretha Franklin, David Murray, The Art Ensamble of Chicago, Ginger Baker, Sonny Rollins, entre tantos otros. No hace mucho fue seleccionado por tercer año consecutivo como el mejor saxofonista barítono por la calificadísima revista Downbeat.
Carter ha declarado que, entre tantos instrumentos, se decidió por el saxo a partir de escucharlo en las estaciones de radio desde pequeño: «Fue un instrumento que siempre me atrajo cuando lo escuchaba en la radio de Detroit. Me fasciné con un saxo alto de plata que tenía un conocido; primero me gustaba más como objeto que como instrumento musical. En 1980, finalmente, tuve mi propio saxo, también alto evidentemente».
James Carter comenzó abordando música barroca y, más tarde, se dedicó frontalmente a la música popular contemporánea, y dice, tajantemente: «Pero lo que me atraía era aprender a tocar jazz. Comencé a ser músico sesionista para diversos discos de jazz. Mi primer maestro fue Donald Washington, a quien llegué por mi hermano Kevin. Con Washington armamos el que fue mi primer grupo, Bird Trane Sco Now, una agrupación que reunía a jóvenes de siete a diecisiete años».
Acerca del universo del jazz y su modos expresivos, Carter subraya: «Por un lado, tenemos la actitud de los jóvenes de querer conocer profundamente su pasado, saber de dónde vienen, conocer sus fuentes y raíces. Pero, cuando se trata de músicos ya consolidados, hay que tener cuidado que ese pasado no se convierta en un impedimento, en un freno para encontrar el lenguaje personal. Del mismo modo, un músico tiene que tratar de escuchar a otros instrumentistas, a los cantantes, a músicos de otros géneros. Yo tengo a Ornette Coleman y a Albert Ayler como dos de mis más grandes modelos con el saxo». Carter no eludió trabajar con las grandes orquestas de jazz. Para él se trató de una experiencia tan noble como enriquecedora: «Excelentes oportunidades de entrenamiento musical e instrumental. La obligación de estar en un grupo numeroso tocando en la misma dirección y con un sonido homogéneo es una práctica que todo músico debe hacer».
En uno de sus discos, este finísimo saxofonista decidió practicarle un tributo a Billie Holliday: «Desde que descubrí a Billie a través de Mean to Me, sentí que ella era la quintaesencia del vocalista de jazz. Al mismo tiempo, la relación entre la voz humana y los instrumentos de metal me ha parecido siempre muy natural. Cuando supe que iba a ser músico, conocí y escuché con mucha devoción un disco llamado The Billie Holiday Story Vol. 3. Así llegó el momento de homenajear a esta enorme cantante universal».
Hoy a la noche actuará en el Festival Internacional de Jazz de Lapataia en Punta del Este, y Carter se siente: «Tengo muchas ganas de hacerlo y tengo muy buenas referencias de ese festival en Uruguay; digamos que todos mis colegas que han estado en Punta del Este han regresado muy regocijados por la buena organización y por el respaldo caluroso del público. De modo que espero el show con alegría. Allí me presentaré con un cuarteto clásico de jazz, con Leonard King en batería, Ralphe Armstrong en contrabajo y Craig Taborn en piano y espero saciar todas las expectativas de la gente». *
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