ARTE

Balance de la temporada 2003

No hay que entusiasmarse. Permanecen pendientes los mismos rubros de anteriores temporadas y hay que sintetizar para no repetirlos. Falta la planificación clara y decidida de las instituciones (las excepciones justifican la regla), el rigor selectivo claudica aceleradamente y la arbitrariedad o la complacencia parecen ser únicas normas en los ejecutores de programas. Los artistas nacionales se estrellan ante la ausencia de apoyos y estímulos (de los gobiernos nacionales y municipales, de los críticos que no informan o, peor, flechan la información, ni opinan sobre muestras que importan, o peor, elogian exclusivamente a los amigos) y, en muchos casos, aparecen como productores atrasados, incapaces de renunciar a la fabricación fetichista de objetos llamados de arte destinados al consumo.

Es admirable que sean numerosas las revelaciones jóvenes pero no todas alcanzan un nivel interesante y, no obstante en la desorientación que manifiestan, acusan la falla esencial de una educación artística insuficiente oficial y particular, que debería de implantarse desde la etapa escolar. Los curadores y profesores no viajan (ni siquiera a Buenos Aires donde se registran hechos memorables), no asisten a encuentros internacionales importantes y por lo tanto desconocen la realidad del mundo en que se vive. Aislados, sin diálogo posible, salvo charlas de café a que se reducen algunos coloquios, sin incentivar a los alumnos a visitar las pocas muestras estimulantes que se realizan, son docentes parroquiales que cultivan su propio jardín aferrados a un nacionalismo a ultranza, perjudicial. Debería existir un ciclo de reciclaje permanente para todos, incluyendo a diplomáticos para difundir en el exterior la cultura nacional y a los políticos para legislar con mejores conocimientos.

El ambiente no es propicio a la discusión, a la diferencia, a la aceptación del otro, a escuchar verdades enunciadas, resistidas y jamás aceptadas. Como si un reconocimiento del error señalado fuera en detrimento del accionar a otros niveles. Es patético el síndrome de soberbia (una enfermedad como cualquier otra) que revelan algunos, ignorando incluso lo que ignoran. El horizonte cultural se presenta, así, encapotado, sin parciales rasgones de luz, desaparecido el espacio de flexibilidad y de relación característico de otros tiempos. Falta una ley de mecenazgo que permita a las empresas, mediante la exención tributaria, patrocinar artistas y exposiciones, y adquirir obras. Cada vez hay menos concursos y muestras colectivas con temas de auténtica investigación y no meros caprichos circunstanciales o mercantiles.

Rasgos curiosos del año

Son numerosas las instituciones (establecidas o inventadas) que deciden otorgar, en loable actitud, premios anuales. La mayoría prescinde de tribunales idóneos y confeccionan trofeos horrorosos, evidencian una organización harto discutible, realizan chambones desfiles por televisión y, a pesar de todo, los laureados sonríen contentos con el reparto de un dudoso reconocimiento que no obedece a ninguna circunstancia real y concreta. También se multiplican los ciudadanos y visitantes ilustres, los honoris causa, siendo inescrutable el criterio adoptado. No hubo Salón Nacional, luego de los esfuerzos por rehabilitarlo y volvió, debilitado, el Salón Municipal, luego de la supresión el año pasado.

Postergado por más de una década, por el rechazo expreso del intendente Mariano Arana, se ubicó provisoriamente el monumento al troley de Eduardo Cardozo en Tres Cruces, salvajemente mutilado de su proyecto original y no debió exhibirse por elementales razones éticas y estéticas. Aunque se escribió mucho antes de conocerlo, el silencio absoluto cayó después de su instalación: una aberración urbanística más entre tantas que rodean la zona y otros lugares de la ciudad. Las exposiciones invadieron boliches, restaurantes y librerías, cerraron las galerías Frida y Lezlan Keplost, aunque en compensación se abrieron tres, una de alto nivel profesional. La crítica cada vez (auto)recorta su presencia en los medios de comunicación ocupada en menesteres más redituables económicamente. Se ignoró que el mayor pintor vivo uruguayo, de renombre internacional, Carmelo Arden Quin, fundador de arte madí en 1946, cumplió 90 vigorosos años.

La confluencia de intereses es cada vez más palpable, entre curadores y directivos municipales y particulares, desdoblados en sus funciones, recibiendo de allá lo que no obtienen acá, permaneciendo en sus cargos por demasiados años mientras mantienen intocable el elenco de colaboradores y los ímpetus imaginativos de los comienzos se disuelven en la rutina o la mercantilización de las exposiciones. Se tolera la casi privatización de un museo nacional. La ética se va al diablo y pasa inadvertida para los distraídos o cómplices de siempre. Hay publicaciones semanales que confunden al lector con las mismas firmas simultáneas, los mismos temas en el mismo día de su aparición.

Se acepta como algo natural ser juez y parte en literatura, video, teatro y arte. Pocas veces la cultura nacional descendió a niveles de tan escasa exigencia y rigor y se animó a codearse peligrosamente con la corrupción intelectual y el empobrecimiento ético. Lo curioso es que los mismos protagonistas hablan de cambio y renovación, permaneciendo aferrados a sus puestos. Ni siquiera los supérstites de la generación del 45, que hay varios, han sabido estar a la altura de sus lustrosos antecedentes. Se abandona la marcha firme e independiente por una brecha sumisa al elogio mutuo. El retorno del casalismo, como diría Emir Rodríguez Monegal. Sin duda, tiempos de posmodernidad y glebalización que habrá que enfrentar, a pesar de todos los pesares, con decisión, energía y transparencia, además de una cautelosa dosis de optimismo, porque la cultura y el arte nacionales deben, necesariamente, recuperar el sentido ético y la calidad que alguna vez los caracterizó y que algunos heroicos artistas mantienen con insobornable dignidad. *

Acontecimiento cultural

Centro Cultural de España

 

Actividad institucional

Museo Nacional de Artes Visuales

 

Artistas nacionales

MARCO MAGGI, instalación (Centro Cultural de España)

Horacio Guerriero (Hogue), dibujo (Sala Carlos F. Sáez)

Ricardo Pascale, escultura (Centro Municipal de Exposiciones)

Linda Kohen, pintura (Alianza)

Cristina Casabó, instalación (Colección Engelman-Ost)

Martín Mendizábal, pintura (Dodecá)

Claudia Anselmi, instalación (Dodecá)

Fabio Servetti, artesanía (Galería Pocitos)

Eduardo Marcos, pintura (Molino de Pérez)

Manfred Bahr, instalación (Molino Pérez)

Roberto de León, pintura (Molino de Pérez)

Roberto Fernández, fotografía (MEC)

Katusha Sánchez, pintura (Librería La Lupa)

Julia Castagno, video (Centro Municipal de Exposiciones)

Federico Arnaud, objetos (Sala Carlos F. Sáez)

Bruno Widman, pintura (Puerta de San Juan)

Edgardo Verzi, instalación (Meridiano)

 

Revisiones

FRANCISCO MATTO, pintura (Galería Oscar Prato)

Barradas y Torres García, pintura y objetos (Centro Cultural de España)

Juan Storm, pintura (Galería del Notariado)

José Gurvich, cerámica (Centro Municipal de Exposiciones)

Amalia Polleri, pìntura (Molino de Pérez)

Guiscardo Améndola, pintura (Cabildo)

 

Artistas extranjeros

SIGMAR POLKE, pintura (MNAV)

MANUEL ALVAREZ BRAV
O
, fotografía (MNAV)

Oswaldo Viteri, pintura (MNAV)

William Xerra, pintura (Universidad Católica)

Carlos Nine, dibujo (Sala Carlos F. Sáez)

Fernando de Szyzslo, pintura (Galería Del Paseo)

Antoni Miró, pintura (MNAV)

Fernando Toledo, grabado (MNAV)

 

Primera individual

RAMIRO OZER AMI, fotografía (Dodecá)

PEDRO LIVNI, pintura (Meridiano)

Fernando Sicco, video (Cabildo)

Pedro Tyler, pintura (Cabildo)

Diego Lev, pintura (Alianza)

Martín Pelenur, pintura (Colección Engelman-Ost)

Sebastián Sáez, pintura (Colección Engelman Ost)

 

Colectivas extranjeras

VIDRIOS Y COFRES (Museo de Artes Decorativas)

Colección Cisneros, Venezuela (MNAV)

Europeos en París, fotografía (Sala Figari)

Fashion Art, moda y diseño (Museo Nacional de Artes Visuales)

Juguetes para Icaro, abanico (Museo Nacional de Artes Visuales)

 

Colectivas nacionales

…PALABRAS SILENCIOSAS, instalación (Instituto Goethe)

Salón Municipal 2003

XIII Encuentro Nacional de Arte Textil (MEC)

Grabadores uruguayos 1920   1950 (Museo Blanes)

 

Participación individual en colectivas nacionales

MARIO D ´ANGELO, … Palabras silenciosas (Instituto Goethe)

Cecilia Brugnini, XIII Encuentro Nacional de Arte Textil (MEC)

 

Nuevas galerías

OSCAR PRATO

Puerta de San Juan

Centro Cultural Lapido

 

Premios

Fraternidad y Candelabro de Oro: Pilar González y Rodolfo Uricchio (B´nai B´rith)

 

Videos

Ciclos Obras maestras de los grandes museos y Montparnasse: los años dorados (MNAV)

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