El sueño que nunca termina
Otra vez son noticia prenavideña, como lo están haciendo habitualmente cada dos años. Paul McCartney y Yoko Ono, la viudita silenciosa de John Lennon, además de estar enfrentados, persisten en continuar la obra de los fab four de Liverpool en el primer tramo del siglo XXI. McCartney decidió tomar las cintas crudas del último disco que grabasen Los Beatles, Let It Be, y relanzarlo al mercado como un material inédito, esto es, sin la estructura arreglística de cuerdas que le otorgó brillantemente Phil Spector hacia fines de la década del sesenta.
Mientras tanto, Yoko Ono parece seguir lucrando con John Lennon, ya que decidió lanzar al mercado Lennon Legend, un DVD que contiene otro repaso de uno de los mayores compositores del siglo pasado. Es como una versión de Imagine, el filme, más ordenado cronológicamente y que, a su vez, posee fotos animadas digitalmente de Lennon y el recordado Bed-In que se practicase en Amsterdam en favor de la paz, además de canciones y clips varios.
A todo se suma, por cierto, la edición de un doble compacto que recoge el homenaje que le otorgasen emotivamente a George Harrison a dos años de su muerte sus amigos (Eric Clapton, Ravi Shankar, Ringo Starr, Tom Petty, Billy Preston, McCartney y Jeff Lynne) y al que denominaron Concert For George.
Let It Be… Naked (Déjalo ser… al desnudo, sería la traducción más apropiada) son Los Beatles puros, casi de primera toma. Es un placer escuchar este compacto al que McCartney, seguramente por un mero capricho, decidió eliminar canciones tales como «Dig It» y Maggie Man», aunque en su lugar se agregó «Don’t Let Me Down» y una suerte de bonus disc de 20 veinte minutos, Fly On The Wall, en el que Los Beatles se los ve a full interviniendo en ensayos en el transcurso de la gestación del brillante Let It Be oficial.
En cuanto al Concert For George, en la que la prensa extranjera en su momento marcó como un reparo la ausencia de Bob Dylan (íntimo de Harrison con el que, además, compartió la espléndida etapa de los Travelling Wilburys), hay abordajes absolutamente dignos y hasta generosamente creativos de canciones emblemáticas como «My Sweet Lord» (a cargo del tecladista Billy Preston, el alguna vez llamado quinto Beatle), «I need You» (subida de emotividad por el gran Tom Petty), «Something» (que arranca apenas con un ukelele hasta que Clapton inunda el espacio sonoro con su guitarra y su imaginación infatigable a la hora de los solos), además de «Honey Don’t» y «Potograph» (en versiones de Ringo Starr) y la tremenda «While My Guitar Gently Weeps» (encarada luminosamente por Clapton), entre tantas otras.
El disco se abre con la palabras de Ravi Shankar: «Siento que George está esta noche aquí con nosotros. Y que todos los que lo amamos estamos cantando para él, haciendo música para él». El resultado es radiante, sin caídas de tensión ni altibajos, toda una superbanda dirigida con corrección por la hija de Shankar.
Finalmente, Lennon sigue vivo precisamente en Legend Lennon. Y una vez más se lo ve haciendo «Imagine», su gran himno, en el piano blanco de su mansión de Tittenhurst. Después hay imágenes recopiladas referentes a los dolorosos días de su asesinato y sus consecuencia y versiones de sus canciones más entrañables, además de volvernos a topar con el Bed-In pro paz ocurrido en Amsterdam. No hay novedades por aquí. Si hay que optar, ese es el Concert For George por el staff de músicos que estuvieron y por el compromiso intelectual y emotivo que asumieron para abordar las canciones del dulce señor que ya camina -aunque suene kitsh- junto a Lennon en ese campo de fresas para siempre. *
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