Lo mejor que se editó en formato video
La calidad artística de lo que se editó en video podría en principio apuntar a una realización como Pollock, una biografía ficcionada del célebre pintor estadounidense, precursor del expresionismo abstracto norteamericano y representante mayor del denominado action painting. Coproducida, interpretada y dirigida por Ed Harris, el filme se alzó como un sensible y despojado retrato sobre la condición humana del creador, un personaje autodestructivo que, sin embargo, supo mediatizar sus demonios en el lienzo.
Princesas, guerreros y payasos
También La princesa y el guerrero del director germano Tom Tykwer (Corre, Lola corre) apareció como otra elección inevitable para todo cinéfilo que quisiera estar al día. Un complejo nudo argumental que entrelazaba los destinos de una enfermera de residencial psiquiátrico con un delincuente resultó el punto de partida para a una narración fílmica de primer nivel. (Uno de esos títulos, en definitiva, que sólo paladean algunos iniciados).
Otra edición interesante resultó The salton sea, un peculiar thriller dirigido por D.J. Caruso que da vuelta algunos convencionalismos para convertirse en un policial negro con matices diferenciales bastante marcados. Interpretado por Val Kilmer y Vincent D’Onofrio, el largometraje se articuló como un intrincado rompecabezas que va explicando ciertos componentes del acontecimiento en forma regresiva.
Más que atendible, además, fue la última realización de Danny de Vito titulada Maten a Smoochy, una estrafalaria mirada sobre los programas infantiles de televisión interpretada por Edward Norton y Robin Williams junto al propio de Vito. A pesar de dicho elenco bastante taquillero, por cierto , esta comedia de ribetes negros que jugaba sobre el lado oscuro de las producciones mediáticas para el público menudo no llegó a proyectarse en ningún circuito cinematográfico de Uruguay (un tema que algunas distribuidoras explican a través de contratos vencidos en los tiempos previstos para su difusión en salas antes del correspondiente pasaje a video y/o DVD). Una razón que resulta posible aunque no contempla todas las realidades ya que una película como Con amor, Liza («Love, Liza») de Todd Louiso quizás no haya sido estrenada por la simple presunción de no ser «comercial» a pesar, en este caso en particular, de méritos como el Premio al Mejor Guión del Sundance Film Festival y la nominación al Oscar por Mejor Actor que obtuviera Philip Seymour Hoffman en esta película.
De esta manera, esta removedora historia sobre viudo alterado por el suicidio de su esposa y su infernal caída en la drogadicción quedó acotada a las góndolas de los videoclubes.
El drama de calidad también logró proyectarse en Las locuras de Igby (una antojadiza traducción de «Igby goes down») dirigida por S. Steers con la participación de Kieran Culkin, Jeff Goldblum, Bill Pullman y Susan Sarandon que golpeó duro sobre los vicios e hipocresías de la clase alta norteamericana.
Otro título a destacar sería Un plan perfecto («Heist») del aclamado cineasta David Mamet que retomó una línea temática sobre asaltantes y estafadores para brindar un ejercicio cinematográfico de buen nivel. Con un elenco que incluía a Gene Hackman y Danny DeVito, el filme supuso una opción impostergable para los amantes de un cine policial con auténtica estatura cinematográfica.
Ese plus de calidad también apareció en Animatrix, una producción que reunía nueve cortos «animé» (dibujos animados japoneses) tomando como punto de partida al filme Matrix de los hermanos Larry y Andy Wachowski. Varios de esos dibujos, incluso, fueron guionados por estos realizadores que saltaron a la fama por su imaginería virtual donde el mundo que habitamos es un simple holograma diseñado por las computadoras que nos gobiernan. Otra propuesta a tener en cuenta resultó Autofocus de Paul Schrader, producción que parte de una historia verídica sobre un actor estrella de serial televisiva de borrascosa vida sexual y trágico final con medidas actuaciones de Willem Dafne y Greg Kinnear.
Serie negra en VHS
El cine policial tuvo lo suyo con varias propuestas como, por ejemplo, Honorables delincuentes («Thick as thieves») dirigida por Scott Sanders donde una traición entre profesionales del hampa resultó el pretexto para indagar los códigos que regulan a la delincuencia organizada. Con un correcto Alec Balwin en el rol protagónico, el filme superó los convencionalismos del género convirtiéndose en una atendible propuesta cinematográfica.
En este sentido, también podría señalarse a Escenas del crimen de Dominique Forma que tomó probables bases verídicas sobre la lucha del hampa en Los Angeles para gestionar una anécdota estacionada en una puntual unidad de lugar pero resuelto con una envidiable tensión narrativa. (El largometraje contó además con la estupenda labor dramática de Jeff Bridges). También Hijos de la mafia del binomio Brian Koppelman-David Levien ofrecieron su cuota parte de violencia a través de una anécdota que recreaba, una vez más, el bajo mundo y las reglas de honor entre gángsters. (Entre los actores del reparto figuraban ni más ni menos que John Malkovich, Dennis Hopper y el promocionado Vin Diesel, el de Rápido y furioso y Triple X). Otro aporte al género podría ser Traición en cadena de Predrag Antonijevic a pesar que reiteró alguna que otra fórmula sobre policías, ladrones y asaltos perfectos. De todas maneras, esta historia sobre ex convicto que planea un golpe de dos millones de dólares marcó las vueltas de tuerca que corresponden para enganchar al auditorio doméstico. (En este elenco también iguraban algunos rostros conocidos como el de Chrstian Slater, Val Kilmer y la blonda Daryl Hannah).
En otro orden, aunque no demasiado alejado de los parámetros policiales, podría tomarse en cuenta el filme Liberty stands still, dirigido por Kari Skogland y traducido muy liberalmente como El atentado. Con un planteo similar al promovido en Enlace mortal, la anécdota reunía a un francotirador infalible (Wesley Snipes) que tomaba de rehén a la esposa de un empresario dedicado a la venta de armas (Linda Fiorentino) para saldar una venganza muy particular. Narrada con buen pulso, el largometraje presentó un tratamiento guionístico que tampoco se agota en los acostumbrados facilismos del género.
Cambiando de tema, tampoco está de más subrayar el filme germano Anatomía (II) de Stefan Ruzomitzky, secuela de otra propuesta muy exitosa que presentaba un argumento donde médicos inescrupulosos jugaban a ser dios con la vida de sus congéneres. Esta segunda parte profundizó el asunto, retomando el mejoramiento genético artificial como una nueva lectura de la raza superior. El hecho de que la película sea precisamente alemana le otorgó otro matiz inquietante al asunto, por cierto, aunque sea en el plano de la ficción. En otra escala de valoración, el filme japonés Doble visión de Chen Kuo Fu manejó una historia de corte sobrenatural con buena imaginería.
A través de un clima inquietante cuya tensión no decae, el cineasta nipón se da el lujo de otorgar además algunos giros de tuerca que zafan de las acostumbradas convenciones hollywoodenses. *
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