Seguirá siendo rocanrol (y milongas)
Cuando hace dieciocho años Tabaré Rivero sorprendió articulando una banda de rocanrol (Tabare Riverock Banda), todos los emisores vinculados a la industria cultural se mandaron, hacia 1985, al Teatro Circular para ver qué se proponía ese individuo irreverente y de profesión actor.
El planteo fue dichoso y más que promisorio por la construcción de una letrística especialmente lúdica y lúcida, desmarcada de lo políticamente correcto, claramente disidente y antistablishment y de una elaboración sonora roquera sin complejidades arreglísticas.
También sobresalía un esmerado cuidado en la puesta en escena y, desde luego, la química que lograban desplegar la dupla de cantantes que venían a ser precisamente Tabaré Rivero y la también actriz Andrea Davidovics (la mejor voz femenina que transitase por la banda en cuestión).
De allí emergieron frondosamente los materiales cancionísticos, incluso, de lo que a juicio personal son sus más emblemáticos discos a la fecha, de sus siete publicados: Sigue siendo rocanrol (1987) y Rocanrol de arrabal (1989). Ambos discos, de regocijante factura compositiva e interpretativa, aumentaron su incidencia popular dentro de la tribu de público que estaba siguiendo la primera generación de bandas de rocanrol pos dictadura, léase Los Estómagos, Los Traidores, Cuarteto de Nos, Zero, Neoh 23, entre tantas otras.
Esa dupla de discos iniciales fue tan incitante como excitante y, de ese modo, el combo encabezado por Tabaré Rivero comenzó a jugar en las ligas mayores, aun cuando ya habían sido una de las bandas que habían intervenido con suceso en el primer y multitudinario festival Montevideo Rock celebrado en noviembre de 1987 en las instalaciones de la Rural del Prado.
Al despuntar la década del noventa Tabaré Rivero escribió la insolente Opera de la mala leche y, sus resultados, fueron formidables al punto tal que este matutino calificó al espectáculo como el mejor de la temporada. Ese show de la Tabaré Riverock Banda contenía absolutamente todo: inteligencia e ingenio, creatividad, agudeza arreglística, texturas y contrapuntos vocales perfectos, un manejo escénico y coreográfico espléndidos, y por supuesto compromiso social en su poética siempre coloquial y una ejecutividad sonora que demostraba claramente el crecimiento de la banda.
Lo cierto es que más tarde llegaron otros discos y, en consecuencia, altibajos pronunciados que dividieron a la crítica, pero que ciertamente mantuvieron en foco el apetito de un público que fue multiplicándose. Discos tales como Placeres del sadomasoquismo (1992), Apunten… fuego (1994), Yoganarquía (1997), Que te recontra (1999) y Sopa de gansos (2002) que fueron, en su intencionalidad, mostrando una actitud deliberadamente revoltosa y hasta si se quiere independiente (a la manera de los Redondos) en sus mecanismos de producción y emisión, aun cuando las valoraciones cualitativas fuesen ya dispares.
Ahora la Tabaré Riverock Banda, que sufrió varios cambios en su personal, llegó a la mayoría de edad. Cumplió dieciocho años y, en consecuencia, habrá que subrayar que se trata de toda una trayectoria a la cual se le pueden hacer reparos como se los hemos practicado pero que merece todo el respeto. Por el esfuerzo, por la persistencia y asimismo por los logros obtenidos para la cultura popular uruguaya. No es poco en este Uruguay de mezquindades y en este tramo epocal donde prevalecen los prejuicios y los desprecios, y Tabaré bien que lo sabe.
El festejo se producirá en las confortables instalaciones del Cine Teatro Plaza y, junto a su habitual staff de instrumentistas (Hernán Rodríguez en guitarra; Jorge Pi en bajo; Mónica Navarro en voces y Andrés Chessa en batería), reaparecerán antiguos miembros de la Tabaré como Andrea Davidovics, Alejandra Wolf y Bettina Mondino e invitados de lujo como el lord de la milonga Dino, el brillantísimo Fernando Cabrera, además de integrantes de La Vela Puerca, La Trampa, Los Traidores y el Cuarteto de Nos (que tan cerca de Tabaré Rivero estuvieron en su puntapié inicial). Desde Buenos Aires, asimismo, arribará especialmente el excelente saxofonista Semilla Bucciarelli (de los Redondos) para completar un festejo que seguramente tendrá el marco fervoroso de público que la oportunidad requiere. *
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