ARTE

Torrente de inauguraciones a fin de año

La movida artística comienza hoy. El Centro Cultural de España lo hace, a las 19.30, con Goya, la conciencia retratada, una exposición consistente en 16 reproducciones digitales de gran formato (gigantografías) de rostros de la serie de grabados Los caprichos que el genial aragonés realizara en 1799. Está organizada y diseñada por el equipo de la Calcografía Nacional de España perteneciente a la Real Academia de San Fernando de Madrid.

Premio Fraternidad

El martes, a las 20.30, en la sede de B´nai B´rith del Uruguay, Canelones 1222, será el acto de entrega del 22º Premio Fraternidad 2004, una distinción importante y prestigiosa, incorporada a la tradición de la cultura nacional. Este año correspondió al área de las artes plásticas y fue adjudicado a Pilar González, dibujante, pintora, ilustradora que también incursionó por las instalaciones. El Candelabro de Oro, distinción que se adjudica a trayectorias ilustres, fue para Rodolfo Uricchio, uno de los integrantes iniciales de arte madí. Ambos artistas presentarán, ese día, algunas obras de su amplia producción.

La B´nai B´rith creó estos premios con la finalidad de fomentar la cultura y apoyar a los creadores uruguayos en las áreas de las letras, artes plásticas, teatro y música, y proyectar un reconocimiento público a una trayectoria, consistente en un viaje a Israel y a un país de elección de Europa, para permitir ampliar los conocimientos y entrar en contacto con la realidad actual. Así se han destacado a Marosa di Giorgio, Miguel A. Campodónico, Tomás de Matto, Napoleón Baccino, Rafael Courtoisie y Leonardo Garet (Letras), Ernesto Aroztegui, Hugo Longa, Wifredo Díaz Valdés, Nelson Ramos, Octavio Podestá, (artes plásticas), Stella Santos, Héctor M. Vidal, Jorge Curi, Roberto Suárez, Levón (teatro), Miguel A. Marozzi, Esteban Falconi, Cristina García Banegas, Carlos Carzoglio y Francisco Simaldoni (música).

El miércoles le corresponde Felipe Secco realiza la segunda muestra individual durante la temporada con Arte espacial, en la sala Meridiano, Canelones 1978, a las 19.30.

Tres muestras desde Valencia

El jueves, a las 19.30, el Museo Nacional de Artes Visuales, Parque Rodó, inaugurará tres muestras simultáneas organizadas por la Generalitat Valenciana y con la presencia de Consuelo Císcar, secretaria autonómica de cultura. La primera está a cargo de Vangelis, el conocido músico griego, nacido en 1943, que alcanzó fama por las bandas sonoras que hizo para numerosas películas (Carros de fuego, Blade Runner, 1492, Perversa luna de miel, Missing) y que ahora debuta como pintor, con una gira por América Latina luego de haber participado en la II Bienal de Valencia de este año.

La segunda muestra lleva el título Juguetes para Icaro: abanicos de dos mares. La curadora es Llilian LLanes, ex directora de las primeras bienales de La Habana y una de las personalidades más atractivas de la crítica. Como su nombre lo indica, la muestra está centrada en el arte del abanico, un instrumento hecho a partes iguales entre referencias simbólicas de todo tipo y no pocos motivos sugerentes, aunque su característica más incitativa fue el carácter colectivo e integrador que condujo a un centenar de creadoras y creadores valencianos, cubanos y argentinos, a proyectar su personal interpretación del abanico como objeto plenamente cargado de connotaciones artísticas.

La tercera muestra se llama Fashion Art y pertenece al diseñador valenciano Manuel Fernández. Fashion Art consiste en trajes diseñados en lienzo blanco por Fernández que cumplen la función de soporte tridimensional y por otro lado, 50 artistas (Manolo Valdés, Genovés, Ouka Lele, Miquel Navarro, Anzo, Antón Patino, Cristina Duclós, entre otros) pintaron las telas en su personal estilo y técnica. La idea era ofrecer a los artistas un soporte diferente para ejecutar una obra de arte que no estuviera limitada al plano y donde el volumen fuera real para ser contemplada en lo que será su destino, un cuerpo de mujer.

El viernes, pequeñas acuarelas de Osvaldo Bat Mondoutey, agrupadas con el nombre Regularidad y color, se presentarán en la sala del primer piso del Espacio Cultural MEC, San José 1116.

El sábado, para ocupar todos los días de la semana, dos novedades más. Al mediodía, en el Cabildo de Montevideo, se inaugurará la muestra de Guiscardo Améndola (1906-72) denominada El mismo gordo. Es una retrospectiva que integra naturalezas muertas de la década del cuarenta, obras abstractas de talante expresionista y la nueva figuración posteriores.

La dinámica del Museo del Parque Rodó no se detiene. El sábado y el domingo a las 16.30 (entra en vigencia el horario de verano de 16.00 a 20.00) finaliza el ciclo de video Montparnasse: los años dorados. Se proyectará Los tres deseos o Las vicisitudes de la vida, ópera-filme de Bohuslav Martinu (nació en la ex-Checolosvaquia, en 1890, y murió en Suiza en 1959). Fue escrita en 1928 (cumple, pues, 75 años) sobre un libreto del escritor surrealista Ribemont-Dessaignes (1884-1974). Es una obra notable en su concepción y complejidad, en su refinada, sublime ironía a los códigos del cine mudo, desde los intérpretes a los escenarios de cartón y los métodos de filmación en el set. Un cruzamiento insólito entre el cine y la ópera. El humor negro abunda en el libreto, con un toque de fantasía freudiana, instalando a los principales personales (un trío amoroso) en un ambiente deliciosamente exótico y absurdo, un imaginario desierto africano o caribeño. La partitura asimila los ritmos que celebran los frenéticos años veinte: el expresionismo, el jazz, el saxo, el acordeón, las canciones de Gershwin, el neoclacismo de Poulenc y el Grupo de los Seis (ya conocidos en este ciclo). La imaginación de la pieza es desbordante y, por momentos, hace tambalear la coherencia estilística. Pero el irresistible atractivo de Los tres deseos radica en su formidable batería orientada a dinamitar los valores establecidos con sus propios recursos sin hacerle asco a los lugares comunes de las partituras para el cine.

La sensacional versión de la Opera de Lyon es de 1993, está filmada por el canal francés FR3, y es una visualización operática del cine mudo. La puesta de Alain Naratrat y Louis Erlo tiene la rara inteligencia de aunar el torrente d e escenas y la intrincada acción, mientras la versión televisiva de Yves-André Hubert aproxima al espectador a detalles que en el teatro pasarían inadvertidos. Un elenco de excelentes intérpretes están bajo la batuta del maestro Kent Nagano quien dirige con energía la orquesta y coro de la Opera de Lyon en una notable adaptación de una ópera a la televisión.

Niño prodigio y eximio pianista, la obra de Martinu se mantuvo ligada al folklore de su país. En 1923 se marchó a París donde estudió con Roussel y Strawinsky, vinculándose al Grupo de los Seis, compartió la estética surrealista y de esas relaciones y afinidades artísticas surgió Los tres deseos, escasamente conocida, obra extraordinaria, revolucionaria en su concepción musical y escénica, tan audaz que solamente se pudo estrenar en 1971 en la ciudad de Praga. Martinu perteneció a la Escuela de París (existió otra similar y paralela en pintura), dejó varias óperas, una treintena de conciertos, seis sinfonías, además de composiciones de cámara, una misa y piezas para teatro y ballet. Amigo de Honneger (influyó notoriamente en su estilo), fue impulsado a investigar audacias en el lenguaje musical. En 1940 emigró a Estados Unidos, obligado por la guerra, y volvió a Francia una
vez finalizada la contienda. *

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