A sus 80 años, el pintor desconfía de los "excesos de razonamiento"
Fiel a los materiales pobres –soga, alambre, paja y tierra– desde sus inicios en los años cuarenta, Tapies considera que «a veces las cosas simples son más enriquecedoras que los grandes discursos retóricos». «Trabajo mucho por instinto y a menudo de una manera algo inconsciente», agregó el artista, refractario a todo razonamiento sobre su papel como artista y que aseguró que «la verdad es que no lo tengo ni intelectualizado ni razonado», porque «además creo bastante en el azar y la casualidad».
«Sigo desconfiando de los excesos de razonamiento», insistió el artista que aseguró que «en arte como en política, hay que huir de los extremismos y encontrar un equilibrio». Militante de la identidad catalana de los años setenta, Tapies comentó la situación política en Cataluña, que será gobernada por la izquierda tras 23 años de nacionalismo moderado: «Hemos vivido cosas tan injustas durante la dictadura de Franco que ahora casi todo me parece gloria», concluyó.
En ocasión a los 80 años del artista, la Fundación Antoni Tapies celebra este sábado una jornada de puertas abiertas en su sede de la calle Aragón de Barcelona, un edificio modernista de la Editorial Montaner i Simón, construido entre 1880 y 1885 por el arquitecto Lluís Domenech i Montaner.
De joven, Tapies alternó estudios de Derecho con sus primeras experiencias pictóricas y compartió experiencias con los poetas Foix, Rafael Alberti, Joan Brossa, Octavio Paz y los artistas Pablo Picasso y Joan Miró. Recibió numerosos premios como el de la Unesco, el Rubens y la Medalla de Oro del XV Congreso Internacional de Críticos de Arte.
En 1966 fue arrestado y multado por participar en una reunión clandestina en el convento de los Capuchinos de Sarrió, en Barcelona, para fundar el primer sindicato universitario democrático. *
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