La exquisita música de Adrián Iaies
Dos de sus recientes CD, que desde ya recomendamos fervorosamente, fueron editados en nuestro país.
Las Cosas Tienen Movimiento (sello EMI 80679, duración 67 minutos) fue grabado en enero de 2002 y contiene doce temas que merecieron este año la nominación al premio Grammy como «Mejor disco de tango».
La sorpresa surge cuando al escuchar este espléndido CD se comprueba que, si bien es cierto que la mayoría de las composiciones son tangueras (de Salgán, Troilo, Gardel, Expósito, Piazzolla, etc.), el tratamiento sonoro que les dispensa Iaies con su trío tiene raíces jazzísticas poderosas que lo hacen inclasificable como «disco de tango».
El pianista, con su «touch» claro, elegante, sensible y bien articulado, está tan compenetrado con sus colegas Horacio Fumero (contrabajo) y Fernando Martínez (batería), que la conversación entre los tres surge con una naturalidad admirable. Allí donde Iaies economiza inteligentemente las notas de su teclado, los silencios son llenados por el sensual y opulento punteo de las cuerdas de Fumero o los precisos toques del baterista.
El resultado es un discurrir fluido, pleno de musicalidad y buen gusto, con un swing sutil y de agradables armonías.
El lirismo y los ritmos latinos de «Caminito», el intenso solo del contrabajo en «Zamba del Isoca», el impelente trabajo de batería en «A don Agustín Bardi» y las radiantes armonizaciones del director en «Seminare», son algunos puntos altos en un CD parejamente brillante, donde solamente «María» y «Naranjo en flor» parecen fuera de estilo por los arreglos y la voz de Liliana Herrero que suena ríspida y un tanto forzada.
Otro CD que fue nominado para el Grammy 2002 como «Mejor disco de tango», esta vez con mejor puntería, es Nocturna: Tango Reflections (EMI 96638, una hora de duración), con diez temas grabados en mayo de 2001. El trío sigue funcionando con criterios jazzísticos (es formidable el empuje que genera en «Taconeando») y el dúo Iaies-Fumero dialoga lujosamente («Sur» es una delicia), pero esta vez la impronta tanguera marca fuerte presencia con el hermoso fraseo del impecable y autoritario bandoneón de Pablo Mainetti. Con una creciente aceptación a nivel mundial, este director argentino puede ser considerado como un verdadero creador de un lenguaje hasta ahora no transitado. No sabemos si tiene seguidores o imitadores, pero él se perfila como uno de los grandes pianistas de comienzos de siglo, un músico que transmite su propia identidad y que lo hace llegando a los oídos y corazones con la sencillez y comunicatividad de un verdadero maestro. *
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