Erase una vez en México
El filme que marcó el debut de Rodríguez, titulado El mariachi y filmado en la frontera mexicano-estadounidense, fue realizado con un mínimo presupuesto de siete mil dólares, y catapultó al joven realizador a la fama cuando obtuvo el premio del público en el Festival de Cine de Sundance.
Su segundo filme, La balada del pistolero, comenzó en verdad como una nueva versión del primero, pero con mayor presupuesto. Sin embargo, se fue convirtiendo en una secuela, al incorporar secuencias de acción más elaboradas que las que Rodríguez había logrado realizar en El mariachi y convirtiendo en estrellas internacionales a sus dos protagonistas, Antonio Banderas y Salma Hayek.
La saga del mítico héroe con su guitarra, continúa en la épica de acción y bravura de Robert Rodríguez Erase una vez en México.
En esta nueva aventura El Mariachi (Banderas) se ha recluido en una vida de aislamiento. Pero se ve obligado a salir de su encierro cuando Sands (Johnny Depp), un corrupto agente de la CIA, lo recluta para sabotear un plan para asesinar al Presidente de México, concebido por el malvado jefe del cartel Barrillo (Willem Dafoe).
Con un modesto presupuesto, filmado en México en video de alta definición a lo largo de una breve agenda de siete semanas, el filme significó otra oportunidad para que, tanto frente como detrás de cámara, el equipo trabajara junto al ecléctico realizador Robert Rodríguez, quien lo escribió, dirigió y produjo, así como también cumplió con las funciones de director de fotografía, diseñador de producción, edición y composición musical.
El título del filme remite a Erase una vez en América, clásico de Sergio Leone, creador del llamado spaghetti western, filmes ambientados en el «salvaje oeste» norteamericano, hechos en Italia con bajo presupuesto. *
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