La supermurga sube hoy a escena
La Falta es una de las murgas en que la épica carnavalera adquiere mayor dimensión. Desde su fundación, Falta y Resto ha cuestionado el sentido grotesco y hegemónico de ciertos estilos de humor y ha propuesto un estilo frontal de burla hacia las clases dominantes, hacia los valores predominantes, o como muy bien ha señalado Gustavo Remedi, también hacia nuestras tonterías, pero con el ánimo de superarnos y no de seguir en las mismas. Es así que se busca cuestionar e invertir el principio de realidad, de la normalidad, del orden establecido, como complemento de una lucha por establecer una sociedad justa e igualitaria.
«Vuelve, desde silencios duros y fríos. Vuelve. Sufre, grita, sonríe junto a su pueblo. Siempre. En cada canto nuevo le va la vida. Lucha. De la presentación a la despedida. Escucha».
Falta y Resto junto a otras murgas compañeras de camino, ha logrado reemplazar la tradición acrítica, la celebración de la realidad grotesca, la ambigüedad moral y política, el conformismo y la manipulación perversa de los sentimientos y expectativas populares del Carnaval de antaño, sustituyéndola por una imaginación más creativa y coherente con los valores, las ansias y la sensibilidad del público carnavalero. También asume una postura más autocrítica, experimental e irreverente hacia las formas y conceptos del género, de modo de readecuar y articular los elementos del espectáculo murguístico con un compromiso de transformación social.
«Dicen que la murga es un bombo y un redoblante, la murga es viento de voces que te inclina hacia adelante».
Falta y Resto esta noche pondrá en escena el repertorio de este año y varios de sus temas más representativos. Esos que la gente ha incorporado para sí y que en todas las actuaciones son solicitados.
Sin duda, esta noche la gente desbordará la sala mayor de la Asociación Cristiana para ver, escuchar y participar en este nuevo espectáculo de la roja y negra murga cooperativa.
«Hay algo que es seguro, la verdad está en la gente, que lo tenga muy en cuenta aquel que nos represente. Que no nos hablen de pueblo, de masa o de mar humano, los que tan sólo me nombran para lavarse las manos, y al fin que cante la gente, como canta en Carnaval. Y que suba al tablado cada cual con su verdad. Llegó la hora vecino de cantar nuestra canción, con la Falta o sin la Falta, pero con el corazón». *
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