PARA BUITRES ES UNA COSTUMBRE LLENAR EL TEATRO DE VERANO

"Quiero pasarla bien esta noche"

Ya es una costumbre y actúan como si fuera su casa; el grupo liderado por Gabriel Peluffo y Gustavo Parodi tiene la particularidad de colmar las instalaciones del Ramón Collazzo con cada edición de un nuevo trabajo.

La banda, que con el correr del tiempo ha dejado de ser un grupo de rocanrol cuyo público exclusivo son los adolescentes, demostró una vez más la heterogeneidad de su público. Liceales, veinteañeros y seguidores con tres, cuatro y hasta cinco décadas de vida. El viernes, después de las 21.30 horas, se observaban padres con sus hijos, niños pequeños y hasta un joven que en una silla de ruedas observó el espectáculo.

El nuevo disco, décimo en la carrera de la banda, parece definirse como su propio nombre lo indica: «Mientras»… se aguarda la llegada de un próximo trabajo que provoque un quiebre o sea la gran obra del grupo. Si bien estas catorce canciones que incluye el último disco de Buitres no componen un trabajo que quedará en el olvido, en general no se trata de un trabajo que lleve a sorpresas tal como lo tuvo Rantifusa o el propio Buena Suerte. Eso sí, hay temas muy bien logrados, principalmente las melodías, tal es el caso de «Fresias», «Mincho Bar» y «Es decir». El resto es más de lo mismo, pero parece ser que al grueso de los seguidores de la banda poco le parece importar esto, que se mantiene fiel al estilo punk rock o a las «ramonescas» canciones que se suelen aparecer disco tras disco. Pero a diferencia del anterior trabajo Buena Suerte… hasta siempre, este Mientras cuenta en sus letras un mayor contenido de crítica social, tal como aparece en «Que pena me da» (donde bien se lo pudo dedicar al presidente Batlle), «Perdiendo el trabajo» y «Soy del montón».

Buitres tiene la virtud de elegir bien los covers en cada trabajo, tal como fue el caso del «El Instrumento», que popularizó Eduardo Darnauchans, «Cadillac solitario», de Loquillo y los Trogloditas, incluido en la reedición de «Rantifusa». En Mientras, escogieron para cerrar el disco el tema «Quiero pasarla bien», un trabajo de un grupo español, que se trata de un rocanrol clásico y demoledor, que al estilo desarrollado por Buitres le viene muy bien, y que tan solo con 8 palabras en su letra, una voz desgarradora y una guitarra a mil, hizo mover a las miles de personas que estaban en el Teatro de Verano en el cierre de uno de los bises.

¿Qué decir del recital? Llamó la atención la batería de los fuegos artificiales lanzadas desde las canteras del Parque, en medio del espectáculo. Esto fue algo inusual en un espectáculo de Buitres, que en estos años, se caracterizó por la sobriedad. Salvo, en la presentación de los 10 años de la banda, donde al principio del recital utilizaron una pantalla gigante con imágenes y sonido de la banda, que fue un añadido muy oportuno para el evento. Pero el pasado viernes, los fuegos de artificio, que en vez de lanzarse cuando el grupo no estaba en el escenario, se encendieron en la mitad de los temas, hecho este que hacía distraer a la gente, que debía de optar entre mirar el cielo o el escenario.

A esto se le debió sumar algunos problemas de sonido, tal como ocurrió con el tema «Fresias», donde Peluffo, rápidamente se dirigió al micrófono de Parodi para ser escuchado.

El resto fue un resultado positivo. El grupo se mostró más distendido, Peluffo interactuó más con el público, hubo bromas entre los propios integrantes del grupo, y hasta se produjo una clara alusión al campeonato ganado por Peñarol. «Parodi y yo vamos a tener que ser muy machos para tocar este tema», dijo Peluffo en referencia al clásico del grupo «No te puedo matar», que es utilizado como cántico de barra brava, por los hinchas aurinegros. Incluso, ante la aprobación del público en el constante «Olé, olé, olé, olé…», el vocalista manifestó su sentimiento de orgullo, y tirando una toalla, gritó: «Los Buitres son lo más grande que hay».

En el espectáculo, intercalaron sus grandes éxitos con la presentación de los nuevos temas. Es así que no faltaron los infaltables: «Ojos rojos», «Todos borrachos», «No es una pena», «Condenado el corazón», «Te llevo en el sentimiento» y las estomacales, «Avril» y «Cambalache».

Dio la sensación de que el público se quedó con gusto a poco y que no quería irse del teatro si no volvían a tocar algunas más. *

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