La cita del cine latinoamericano
Suite Habana, un largometraje de 83 minutos de Fernando Pérez, recibió una calurosa acogida del público durante su puesta local de cuatro semanas, a pesar de ser una especie de documental que narra, sin diálogos, la vida cotidiana de un grupo de personas en la capital cubana.
Los sueños individuales de esos personajes reales, en medio de una angustiosa realidad económica y una ciudad (constituida también en personaje) que está a punto de derrumbarse, son narrados mediante la fotografía y una banda sonora bien diseñada, que sensibilizan rápidamente al espectador y le roban su atención.
Mientras, la crítica puso sus ojos en Sexo con amor, del chileno Boris Quercia, que llega a Cuba con la Carabela de Plata y otros tres reconocimientos recibidos en el Festival de Huelva, España.
Considerada la cinta más taquillera en Chile este año, Sexo con amor es una divertida comedia que provoca un grupo de padres reunidos para analizar la educación sexual de sus hijos, en medio de los cuales se alza la infidelidad conyugal como obstáculo a sus propósitos.
De Chile también se menciona a B-happy, de Gonzalo Justiani, filme que relata los avatares de una adolescente que abandona su casa y su vida humilde en busca de nuevos horizontes.
Con seis largometrajes en competencia, Argentina llegó con El juego de Arcibel, del ya veterano en estas lides Alberto Lecchi, que narra las peripecias de un periodista especializado en ajedrez en una imaginaria república bananera.
También levantó expectativas Kamchatka, de Marcelo Piñeyro, y Valentín, del laureado Alejandro Agresti (Buenos Aires, viceversa y Una noche con Sabrina Love).
Brasil, que arrasó el pasado año con Ciudad de Dios, de Fernando Mereilles, se presenta con varias películas, entre ellas Carandirú, de Héctor Babenco, que narra una historia real de una cárcel de São Paulo, donde se intenta implantar un programa contra el sida.
También de Brasil se menciona mucho a El hombre del año, ópera prima de José Enrique Fonseca (ex ayudante de dirección de Babenco y Walter Salles), basada en la novela El matador, de Patricio de Melo, que cuenta cómo un ciudadano normal se convierte en asesino y héroe local, debido a una apuesta entre amigos.
Con pocos antecedentes, y el aval de su director, Perú llega con Ojos que no ven, de Francisco Lombardi, quizás la figura cinematográfica más importante de su país en la actualidad, según los expertos. *
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