Sexo, racismo e hipocresía en filme con Kidman y Hopkins
Dirigida por Robert Benton, «The human stain (La marca humana)», proyectada fuera de concurso, es la historia de un hombre de tez clara, Coleman Silk, quien esconde durante toda su vida sus orígenes de color para poder salir del ambiente segregado en el que estaba destinado a crecer.
Basado en una novela del premiado escritor americano Philip Roth, el brillante profesor Coleman, rector de una prestigiosa universidad norteamericana, es expulsado del centro por emplear términos despectivos contra dos estudiantes negros.
Ambientada en pleno 1998, año del escándalo desatado por Monica Lewinski y sus relaciones «impropias» con el entonces presidente estadounidense Bill Clinton, la película es un retrato de las contradicciones de la sociedad norteamericana, dividida entre lo políticamente correcto, el puritanismo y los prejuicios sociales y raciales.
Aplaudido por algunos, criticado por otros, en particular por la falta de tensión emocional entre los dos grandes actores »no había química», según algunos críticos , el filme aborda diversos sentimientos, entre ellos el amor senil de Hopkins por la joven Kidman, el descrédito social que suscita una relación entre un hombre anciano y una mujer treinta años más joven, la infelicidad y las mentiras.
Para Benton, ganador del Oscar por «Kramer contra Kramer», el libro de Roth es ante todo un ataque a los males causados por «lo políticamente correcto» en Estados Unidos y sólo dos actores de la talla de Kidman y Hopkins, el célebre Doctor Lester, podían comprender la complejidad del tema.
«Son papeles difíciles y los dos demostraron que son valientes y capaces de arriesgar al interpretar tales roles», comentó este sábado el cineasta en el curso de una conferencia de prensa a la que no pudo asistir la diva australiana, quien se encuentra en Nueva York rodando otro filme.
Dispuesto a vivir su último amor con la joven Kidman, a su vez traumatizada por la muerte violenta de sus hijos y una vida marginal, el profesor Coleman logra revelar por fin la mentira que ha escondido durante toda su vida.
«No quise abordar los problemas políticos para concentrarme en los aspectos emotivos», admitió Benton, quien escogió a un desconocido actor americano, Wentworth Miller, para el papel de Coleman joven, un blanco de padre negro.
No se trata del único filme que aborda el inquietante amor entre adultos y jóvenes en la Mostra.
En «Pornografía», filme polaco en concurso dirigido por Jan Jakub Kolski y basado en la homónima novela de Witold Gombrowicz, escrita en los años 60 tras una larga estadía en Argentina, dos intelectuales juegan perversamente al amor y la guerra con dos jóvenes adolescentes en la Polonia de 1943, ocupada por los nazis.
El filme, que no contiene imágenes pornográficas, compite junto con 19 películas por el León de Oro. De ellas ya han sido proyectadas dos: «Le cerf-volant» de la libanesa Randa Chahal-Sabbag, muy buen recibida, y «El milagro», del italiano Edoardo Winspeare, una deliciosa historia sobre la fantasía de los niños, muy aplaudida por el público especializado del festival.
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