Comienza hoy en Cinemateca una retrospectiva sobre Marin Karmitz

Con la exhibición de Opera do malandro y Siete días en otra parte, comienza hoy en Sala Cinemateca una muestra de cine retrospectiva dedicada al productor, director y distribuidor francés Marin Karmitz.

A lo largo de más de treinta años, Karmitz y su empresa MK2 han jugado un papel fundamental en la promoción internacional del cine de calidad. Cuando era un joven sesentista, Karmitz fue también un realizador inquieto, autor de alguna película (Siete días en otra parte) que encerraba valores muy atendibles. Cuando se convirtió en productor y distribuidor se transformó también el impulsor de la obra de toda una serie de realizadores valiosos de Francia (Claude Chabrol, Jacques Doillon, Alain Resnais) y el extranjero (el austríaco Michael Haneke, el polaco Krzysztof Kieslowski, los iraníes Abbas Kiarostami y Samira Makhmalbaf, el mexicano Arturo Ripstein), entre muchos otros.

El propio Karmitz ha explicado su postura como productor y distribuidor señalando: «Quiero resaltar mi voluntad de abordar el cine de la misma manera que un editor lo hace con la literatura, con el deseo de descubrir y mostrar nuevos lenguajes, territorios inexplorados de la escritura cinematográfica, teniendo como ambición, ciertamente utópica, no dejar escapar nada en todos los campos donde se manifieste la calidad».

Para Karmitz es fundamental «permitir el descubrimiento de cinematografías poco o nada difundidas, de autores del Tercer Mundo, defender la cultura europea que inventa frente a un cine que copia, comercializa, explota».

Karmitz ha podido sostener también: «Mi única certeza es que es imposible vivir en el mundo sin tener el deseo de cambiarlo. Esta certeza es la que ha guiado siempre mis decisiones».

El resultado de algunas de esas decisiones es el conjunto de películas que se reúnen en este ciclo, integrado por títulos cuya obtención corresponde agradecer a la Embajada de Francia en Montevideo y la propia MK2, a los que se han agregado algunos pertenecientes al archivo de Cinemateca Uruguaya.

Cuando suele suponerse que un productor es un mero traficante que solamente piensa en la ganancia, gente como Karmitz puede devolverle a uno cierta confianza en la condición humana. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje