Festival de Cine de Gramado premió nueva visión de la violencia urbana
El XXXI Festival de Cine de Gramado, el más importante de Brasil, finalizó su edición de este año al premiar una nueva visión de la violencia urbana, y en medio de promesas para un nuevo momento de la cinematografía local. El largometraje uruguayo Corazón de fuego, del realizador Diego Arsuaga, se alzó con el premio especial del Jurado.
De passagem, el primer largometraje del joven director brasileño Ricardo Elias, arrasó a pesar de haber sido realizada con un presupuesto de poco menos de 300.000 dólares. Obtuvo los galardones de mejor película, mejor director, mejor actor secundario y mejor guión, además del premio de la crítica especializada.
Este filme presenta un abordaje diferente sobre el impacto de la violencia urbana en los jóvenes, especialmente en los barrios miserables, aunque a diferencia del largometraje brasileño más famoso realizado en los últimos años sobre el mismo tema, Cidade de Deus, se aleja del realismo y se concentra en los personajes.
«Nuestro afán era humanizar a las figuras de la periferia y mostrar que, además de la criminalidad, las personas que viven en esos barrios son personas comunes que trabajan y tienen sus sueños», dijo Elias, aún sorprendido por la excelente recepción de su película.
En la categoría de película extranjera, la producción española ‘Los lunes al sol’, de Fernando León de Aranoa, se llevó el premio al mejor filme, mejor director, mejor actor (Javier Bardem) y el de la crítica.
En tanto, el largometraje uruguayo Corazón de fuego, del realizador Diego Arsuaga, se alzó con el premio especial del Jurado.
Corazón de fuego narra el esfuerzo de tres ancianos y un niño para defender una antigua locomotora.
El atractivo adicional de la pelicula consiste en que los tres personajes centrales son encarnados por los actores argentinos Federico Luppi, Héctor Alterio y Pepe Soriano, protagonistas de un clásico de la cinematografía latinoamericana, «La Patagonia rebelde».
Más allá de los premios distribuidos, el XXXI Festival de Gramado terminó con una nota de optimismo, ya que en la noche del domingo, en la ceremonia de premiación, el ministro de Cultura, Gilberto Gil, anunció que el deseo del gobierno del presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva es ayudar a que la cinematografía nacional se convierta en una potencia. «El gobierno quiere que el cine brasileño tenga en el Siglo XXI la misma hegemonía que el cine de Estados Unidos tuvo durante el siglo XX», aseguró Gil, para agregar que el paso inicial será el aumento sustancial del apoyo oficial a la producción cinematográfica. Según el ministro, Brasil «producirá 100 películas por año hasta el fin del gobierno de Lula da Silva» (en 2006), para dejar atrás el actual nivel de alrededor de 30 largometrajes producidos cada año con apoyo de recursos federales. *
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