EL MINISTERIO DE CULTURA ESTUDIA PEDIDO PARA CAMBIAR LETRA MAGNA

"¿Por qué no hacer de nuevo el Himno Nacional?"

Autoidentificado como «pastor evangélico», afirma que fue un discurso de Sanguinetti, allá por 1986, el que lo impulsó en su cruzada. A mucha gente impulsó sin dudas don Julio María, y en tan vastas como extremadamente dispares causas, pero el cronista es la primera vez que oye algo así. Al principio sonaba como un dislate, pero ante la exhibición de primeras planas de diarios paraguayos, donde su causa es presentada como una confrontación ideológica, que llegó al mismo Parlamento guaraní, abrirle oídos es de orden.

Máxime cuando ahora pide con igual tenor ante el Ministerio de Cultura uruguayo, nada menos que cambiar la letra del Himno Nacional.

Su argumento: la historia confirma que su autor, Francisco Acuña de Figueroa, era cualquier cosa, menos un verdadero patriota oriental.

En Paraguay, cuyo Himno Patrio también fue escrito por Acuña de Figueroa, documentos y estudios, algunos incluso hechos en la Biblioteca Nacional en Montevideo, conmocionaron recientemente a los guaraníes. La aparición de poemas y composiciones, escritos por Acuña de Figueroa, del máximo halago para quienes masacraron a los paraguayos durante la Guerra de la Triple Alianza, mostró otra cara del compositor. El asunto ganó la prensa paraguaya, generando detractores y defensores, del texto que cantan en homenaje a su patria, nuestros hermanos del Mercosur. Radio y televisión introdujeron el tema en hogares, escuelas y cuanto ámbito paraguayo había sentido algún fervor al entonar esas estrofas. La cuestión es que el asunto ya ingresó al Parlamento de Paraguay, donde ahora deberá resolverse si se plebiscita un cambio en la letra del Himno, o se deja el muerto en paz, y la gente sigue cantando lo que al menos ya sabe de memoria.

Orientales, la Patria…

«De acuerdo a lo reconocido por prestigiosos historiadores uruguayos, la letra del Himno, vino a ser una especie de tributo en compensación a la deslealtad del señor Francisco Acuña de Figueroa, hacia el movimiento independentista de nuestros próceres. Su conducta pública había sido en favor de la Corona española, y contraria a la gesta de Artigas», afirma Ricardo Estévez Carmona (61) impulsor del cambio de nuestra obra primma.

«A diferencia de la letra de casi todos los demás países americanos, nuestro Himno no es el producto de una convocatoria libre y abierta a los poetas, sino por insistencia y porfía de su autor ante nuestros primeros gobernantes», explica el escritor e historiador compatriota.

«Finalmente, cabe darse cuenta que la letra, de inspiración totalmente belicosa, oportuna seguramente en nuestra infancia nacional, hace ya tiempo dejó de serlo».

Estévez Carmona, afirma que sus dichos están harto probados por los historiadores, en tanto existen múltiples documentos archivados en la Biblioteca Nacional y otros centros, obras del prolífico artista que fue A. de Figueroa, revelando su complacencia y elogio hacia los libertadores patrios. Más aún, existen registros de su cambio de domicilio, para permanecer siempre en territorio español, argentino, o lusitano, cuando los avances de las fuerzas revolucionarias.

«Acuña de Figueroa, permaneció incluso en Montevideo, cuando la ciudad estaba ocupada por fuerzas extranjeras, manteniendo el máximo cargo de la Aduana, lo que demuestra la confianza que los invasores tenían para con él», explica Estévez.

«Durante el sitio artiguista a Montevideo, todo lo escrito por Acuña de Figueroa, que aún se conserva, era en alabanza a los defensores de la plaza, los españoles y en contra del ejército artiguista: los términos que aplica a Artigas, son durísimos», señala.

Afirma que existe una decena al menos de historiadores que comparten su opinión, entre los que destaca al profesor Gustavo Gallinal. Recuerda en tal sentido lo afirmado por el escritor en torno a la personalidad de Acuña: «Es un error de mal gusto canonizarlo decretándole consagraciones cívicas que no merece. Su vida es un pésimo ejemplo para la niñez de los liceos; una equitativa valoración de su obra para la que siento mi espíritu abierto, no justifica que se guarde silencio sobre los errores de su vida (…) Acuña de Figueroa fue un hombre sin convicciones y un escritor venal. Lo grave en su caso es que la vulgaridad moral que arrastró durante su vida, se pegó como un barro espeso a muchas partes de su obra literaria».

Afirma el denunciante que los relevamientos hechos de la obra de A. de Figueroa y las fechas de sus escritos muestran claramente que elogió ensalzadamente a Rivera, cuando fue Presidente, golpeando en sus versos a los «oribistas», para después elogiar a Oribe presidente, en nuevas estrofas que fustigaban a los «bandidos riveristas».

Algo idéntico hizo en Argentina, donde sus versos ganaron prestigio, elogiando mientras duró al gobierno de Urquiza en contra de Rosas, para medrar luego al amparo de los «rosistas» con obras lapidadoras a las ideas de Urquiza.

De los más recientes descubrimientos en la Biblioteca Nacional, el investigador apunta a «una serie de versos, absolutamente elogiosos del emperador Don Pedro II y las virtudes de los gobernantes de la Provincia Cisplatina». Junto a esos documentos, encontró también otra serie de poemas elogiosos de Venancio Flores, los que generaron la conmoción en Paraguay.

«Toquen a degüello»

Cuentan los textos escolares en Paraguay, y en Uruguay nadie lo desmiente, que durante la Guerra de la Triple Alianza, cuando un batallón paraguayo se rindió ante las fuerzas uruguayas, encabezadas por Venancio Flores, el asistente del general le pidió órdenes a Flores acerca de qué hacer con los rendidos, Flores contestó: «Toque a degüello». Los ahora descubiertos poemas en que A. de Figueroa ensalzó la figura de Flores, causan horror a no pocos paraguayos.

«Acuña, era un repentista al mejor estilo de nuestros payadores, más que un poeta. Eso lo reconocen hasta treinta libros, de prestigiosos autores compatriotas que he recopilado», señala Estévez Carmona, quien reconoce también «rasgos de genialidad en Acuña, como eran su habilidad en el metro, la rima, el uso del idioma, pudiendo improvisar sobre cualquier tema en cualquier momento».

En ese marco, el investigador presentó un informe al Ministerio de Educación y Cultura, solicitando se convoque a todos los poetas nacionales, a efectos de cambiar la letra del Himno, que no su música.

Aunque Estévez descarta incluso su participación en la compulsa para el eventual nuevo Himno, exhibe una serie de versos de su autoría con el espíritu que cree debe animar la magna composición.

«Cambiar las expresiones de tumba, de gloria y morir, por conceptos como dignidad, paz, justicia, mencionando a Artigas», concluye asegurando que la idea, se le ocurrió «cuando escuché el discurso de Sanguinetti, el 1º de marzo de 1986, al conmemorarse el primer año de la vuelta a la democracia.

El dijo que a Uruguay había que pensarlo de nuevo. Son frases bonitas que después se olvidan. Yo me lo tomé en serio y me pregunté: ¿Por qué no hacer de nuevo el Himno Nacional?». *

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