Escrito por: RAUL FORLAN LAMARQUE
Muchos refieren a Los ángeles de Charlie, al lÃmite como un filme incompetente y, si se quiere, vacÃo de contenido. En rigor, se trata de una parodia fuerte –con momentos realmente apetecibles en su formulación encima de las convenciones del género– sobre su predecesora. He ahà la intencionalidad de su realizador McG: trabajar la anécdota hasta su deformación y hasta ser una caricatura deliberada de todo el proyecto narrativo y cinematográfico. No hay novedades, pero sà sentido de entertainment y la beldades de Drew Barrymore, Cameron DÃaz y Lucy Liu, además de la villana de turno caracterizada por la resucitada Demi Moore.
El tono irónico se adueña de las intenciones de McG. Hay humor y guiños a series televisiva e incluso a filmes de acción (los casos del segmento televisivo C.S.I. o el propio James Bond ridiculizado), donde no se elude el gesto burlón y por cierto divertido y digestivo, como propone este tipo de producciones. Y no termina allÃ: la comicidad y las citas refieren asimismo a largometrajes como Flashdance, Lara Croft o incluso Matrix Reloaded y hasta Misión imposible.
Lo que practica McG es, al fin y al cabo, una labor narrativa que transcurre de un sistema lúdico a un sistema parodial donde la acción dramática recupera ese clima de la década del setenta, que de algún modo se ha visto –en otro tipo de apuesta– en Hulk y en ya anunciada adaptación cinematográfica de la serie televisiva SWAT, la que estará protagonizada por Samuel L. Jackson, Colin Farrell y Michelle RodrÃguez. Los setenta están invandiéndonos como revival y como forma de espectáculo. No se trata de una revisión honda, seria o solemne, sino entretenida y sin pretensiones estéticas superlativas. Asà es Hollywod en este estadio de gestión, aunque Los ángeles de Charlie al lÃmite se desmarca –sin ser una gran pelÃcula, claro está– porque llega a reÃrse de sà misma.
El relato del pasado de los tres ángeles puede verse como otra operatividad paródica de esas infancias terribles a las que se enfrenta cualquier espectador que vaya a ver las andanzas de un personaje que pretenda enfrentarse al mal. Natalie Cook (Cameron DÃaz), Dylan Sanders (Drew Barrymore) y Alex Munday (Lucy Liu) siguen trabajando bajo las órdenes del enigmático Charlie (la voz de William Forsythe) y en esta ocasión son subcontratados por el FBI para enfrentar a una saga de villanos, que van desde personajes algo brutales y torpes, mafiosos irlandeses hasta, finalmente, un “ángel caÃdo” como Demi Moore, quien se tomó a pecho su personaje en un ejercicio estilÃstico que también guiña a la estética de los cartoons animados.
El tÃtulo posee una dinámica avasallante, una producción de imágenes realmente aluvional. Alrededor de ese vertiginoso universo audiovisual se delatan cameos de Bruce Willis, de las hermanas Olsen, de Carrie Fisher y hasta de Jacklyn Smith (la Kelly Garrett de la serie televisiva) o incluso desplegar una sonrisa ante una apuesta liviana, muy MTV.
Detrás de todo el marketing, de los vÃdeos de Pink y de una banda sonora variadÃsima y ganchera, de los solventÃsimos efectos visuales están los tres ángeles divirtiéndose y haciendo del sentido de la aventura una maqueta del sentido de la aventura con –a veces– sabrosa comicidad. *
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