SOCIEDAD ANONIMA VOLVIO A ACTUAR EN EL MACCIO

La vuelta al pago

El grupo Sociedad Anónima no «podía» actuar en el Teatro Macció de San José desde que el intendente Juan Chiruchi asumió su cargo. El tiempo de gestión municipal actual que lleva Chiruchi, tres años, coincide exactamente con el tiempo en que los humoristas llevan coronados como los mejores del carnaval uruguayo en su categoría.

Esta censura desde el silencio y la no respuesta del intendente, se mantuvo hasta el fin de semana pasado, cuando Sociedad Anónima regresó al Macció y los maragatos, que de sobra saben lo que ha sucedido, colmaron el precioso edificio y acompañaron con risas, aplausos y gritos, a los geniales hijos de estas tierras.

La «pena absurda que padecimos de tener que viajar a cualquier otro punto del país para ver el espectáculo, fue levantada». El crimen de los jilgueros de Cerro Ñato había sido (y es), parodiar con buen gusto, inteligencia y una enorme capacidad para provocar identificación de los espectadores con los personajes, el peso que las decisiones políticas tienen en la problemática diaria de los uruguayos. Con estas ideas y estilo, la crítica sistemática y dura a Chiruchi era cita obligada y ejemplo del libreto. Libreto que además contiene logros antológicos que valen por sí mismos, inclusive fuera del total de la actuación, como el monólogo Spike, de Diego Montesdeoca parodiando El malevo. Cuando el viernes pasado el Macció levantó el telón, San José respondió y el Teatro volvió a temblar, vivo y orgulloso. El director, Carlos Barceló, dijo a LA REPUBLICA que el regreso al Macció fue el resultado de tres años en que el público envió cartas a la prensa y al intendente, juntó firmas y no cesó en su apoyo al grupo aunque fuera para despedir a «los muchachos cuando el ómnibus partía hacia Montevideo las noches en que SA competiría en el Teatro de Verano. «En realidad, él (Juan Chiruchi), nunca dijo que no; lo que hizo fue no responder nunca. Nosotros hablábamos con la gerente del teatro y ella nos decía que teníamos que enviar una carta al intendente, así lo hicimos miles de veces con distintas propuestas y ninguna contestó, hasta ahora. Fue muy, muy emocionante volver y ver el teatro lleno y la gente allí, así (…)». Agreguemos que la actuación del viernes debió repetirse el domingo, porque el público desbordó la capacidad del segundo teatro más importante del Uruguay.

En la vuelta de los humoristas al Macció, la Junta Departamental de San José jugó también un papel fundamental, cuando el plenario de este cuerpo comisionó a su presidente (entonces el edil Alexis Bonahón), para que intercediera ante el ejecutivo maragato y destrancara el problema.

«Carlitos», como llama todo San José a Barceló, expresó también que lo que ha pasado obliga a reflexionar «qué pasa cuando no se genera todo este movimiento y la censura continúa, entre otras cosas, por ignorancia».

En fin, parece increíble pero cierto, tanto la censura como el regreso de SA al Macció. Que dure mientras los jilgueros así lo propongan y los ciudadanos así lo deseemos, sin que poderes ni divinos, intervengan. *

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