VAN GOGH

El pintor desde el otro lado del lienzo

Ciertamente no es la primera vez que Van Gogh asoma en el cine: los antecedentes incluyen desde un formidable documental de Alain Resnais hasta una biografía realizada por Vincente Minnelli (Sed de vivir, 1956, con Kirk Douglas), un acercamiento de Robert Altman (Vincent y Theo) y hasta un episodio de Los sueños de Akira Kurosawa en el que el pintor era pintorescamente interpretado por Martin Scorsese.

Esta película de Pialat intenta un acercamiento diferente al de esos antecedentes. Elige como tema los últimos meses de la vida del pintor en Auvers-sur-Oise, pequeña ciudad septentrional de Francia donde Van Gogh se aloja en espera de ser atendido por el doctor Gachet. Pronto lo rodean las mujeres: la hija del médico, una prostituta simpática, su propia cuñada. En la visión de Pialat, Van Gogh es menos el pintor esquizofrénico mitificado por la leyenda que un artista impulsado por el deseo de pintar, y en cuya carrera nadie cree.

Para ilustrar su punto de vista, Pialat organiza una pausada narración que muestra vivir al pintor a los hombres y mujeres que lo rodean. No hay caídas en el firme, minucioso ritmo de las imágenes, que registran cómo el pintor trabaja sus telas y también cómo desea divertirse, cómo atrae a las mujeres y es atraído por ellas, cómo, por último, enfrenta el hecho de no poder mantenerse económicamente y debe depender de su hermano Theo o de la mujer que está dispuesta a amarlo. A cierta altura, no parece haber para el personaje otra salida que la muerte. Es posible que la película provoque una primera reacción de desconcierto en los «estetas». Ciertamente la película no descuida el aspecto plástico de su filme: con la ayuda de tres notables fotógrafos recrea imágenes en las que está ciertamente Van Gogh pero también los impresionistas (Manet, Cézanne, Degas, Monet, Sisley) al tiempo que revive la vital atmósfera de los cuadros en lugar de la quietud de figuras y paisajes. Sin embargo, su enfoque es predominantemente social y económico: la tortura de Van Gogh tuvo ciertamente raíces en sus búsquedas estéticas y su conflictiva experiencia personal, pero también en la sordidez y la mezquindad de un entorno que lo desconoció.

El resultado puede ser una de las culminaciones del fallecido director Pialat, un rebelde que empezó en el cortometraje, saltó al largo con la conmovedora crónica de La infancia desnuda (1967) y se creó una fama de creador rezongón e intratable que enojó a una parte de su público cuando su filme Sous le soleil de Satan, basado en Bernanos, fue premiado en Cannes. Mucha gente pensó también en su momento que Van Gogh era merecedora de una Palma de Oro en otra edición de ese mismo festival, pero el jurado no pensó lo mismo. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje