THINK THANK, DE BLUR

El genio intacto de Damon Albarn

Damon Albarn es de esos personajes del mapa roquero que se mira insistentemente al espejo, y no por mero narcisismo: es de esos compositores que indagan e indagan escenarios de renovación. Así, cuando su banda Blur rivalizaba con los Oasis por el podio de la corriente del brit-pop, literalmente los dejó atrás con variaciones musicales de relevancia y un espesor musical y letrístico con finezas puntuales. Todo un desmarque y una lección de crecimiento.

Blur es una banda que ya ha marcado historia, un modo de hacer canción popular que los sitúa por fuera de la territorialidad encasilladora del brit-pop. Y acaso Think Thank, su nuevo disco, es la comprobación de que, si algunos podían pregonar agotamiento, el resultado confirma en todo caso lo contrario: la banda de Damon Albarn está en su mejor forma.

Casi un lustro transcurrió entre 13 y el nuevo compacto. Pero, al mismo tiermpo, Albarn lanzó el brillantísimo Gorillaz, un proyecto estético que entrecruzaba hip-hop y dance con música electrónica. Fue todo un éxito. Y además otra lección de rigor y alto vuelo creativo.

Think Tank es un disco de atmósferas envolventes donde predominan las meditaciones electrónicas por encima del sello guitarrístico –de cuerdas, precisamente, donde el bajo en algunos casos retoma su posición al frente y los teclados enriquecen todo desde una dinámica sugestiva y elegante– de sus discos anteriores. No hay pretensiones desmedidas. Todo está en su sitio, como para disfrutar cada track con una concepción musical que cae a la medida del virtuosismo vocal de Damon Albarn.

Desde «Ambulance», que abre el disco, hasta el fluir melancólico de «Battery in your Leg» con que se clausura la placa, las intenciones de Blur son trabajar musicalmente diversos géneros y en consecuencia construcciones sonoras de gran densidad. Nada es leve en Blur: toda canción parece una corrección de la siguiente, y por supuesto es un deleite para los oídos.

Hay temas como «Out of Time» que posee métrica de balada rota, con el acierto de convocar a la Orquesta Regional du Marrakesh y que contiene un texto de tono existencialista que se interroga, por ejemplo, «dónde está la canción de amor que nos libere» y sigue con un «últimamente estuviste tan ocupado que no encontraste el tiempo para abrir tu mente y ver que el mundo gira, amablemente, fuera de tiempo». Hay poesía, en efecto.

El impredecible Fatboy Slim ofició de productor en una parte del registro y su sello electrónico se palpa claramente en canciones de densidad electrónica como «Crazy Beat» y «Gene by Gene», una con eco de Gorillaz y la restante con –curiosamente– un aire de los Clash.

No faltan las guitarras, por favor, ni tampoco el espíritu funkie que se delata en «Brothers and Sisters», «Sweet Song» es una deliciosa canción de desamor con piano al tono en el que Albarn se desgarra mascullando que se trata de un alma oscurecida y que a la vez la gente está muy sola.

El fluir melancólico reaparece en «On the Way to this Club»: un tema abismal y nocturno perfecto para almas desoladas; el rocanrol asoma radiante en «We´ve Got a File on You» y el hip hop en la línea de Gorillaz en la espléndida «Moroccan Peoples Revolutionary Bowls» y en donde no faltan climas de calibre oriental.

Blur ciento por ciento: retrabajando sonoridades, reciclándose y más que nada renovándose con un puñado de canciones sobresalientes. Debe escucharse. *

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