¿Reticencia o renuencia?
«El diputado se mostró reticente al momento de acompañar el proyecto presentado por su correligionario». Cuando leí esta información, confieso que quedé un tanto perplejo, porque no me imaginaba en qué podría consistir la reticencia aludida. Seguí leyendo y vi que el «reticente» había expuesto abundantes razones para su supuesta «reticencia», con lo cual mi perplejidad llegó al colmo. En efecto, ¿cómo puede alguien ser calificado de reticente cuando ha expuesto abundantes razones, es decir cuando ha hablado abundantemente?
Sí, estimado lector (como suele empezar sus respuestas a las llamadas nuestro benemérito director), decimos de alguien que es reticente o que se mostró reticente cuando sólo dice parte de lo que sabe y da a entender, por lo general con malicia, que oculta o se calla algo que debiera o pudiera decir.
En consecuencia, es correcto escribir, por ejemplo, que cuando le preguntaron a Fulano por su relación con el procesado, respondió con reticencia, o que Zutano fue reticente al responder a la pregunta, o que Perengano se pone reticente cuando se habla del tema. En estos casos, debemos entender que ocultaron parte de lo que sabían, que fueron parcos en sus dichos, o que rehusaron hablar con franqueza y maliciosamente dieron a entender que callaban algo. Por consiguiente, creo que para el caso de un diputado que opone reparos en acompañar con su voto un proyecto de ley, se habría debido recurrir a otros términos como renuente, remiso o reacio, pero no reticente.
¿Está claro, Pereira?
Clarito, Mendieta. Ahora no me conteste con reticencia y diga claramente por qué se muestra renuente a mandar la vuelta… porque mire que mi copa hace rato que está vacía y usté, como si nada.
¡Qué lo parió!
Compartí tu opinión con toda la comunidad