Una comedia deliciosamente absurda
Larry David es actualmente uno de los personajes más prestigiosos de la galaxia hollywoodense. El solo hecho de haber intervenido en shows como el célebre Saturday Night Live y, sobre todo, guionado durante un decenio la brillantísima comedia Seinfeld –que ya culminó, pero que aún pueden verse sus viejos episodios por la señal de Sony–, le otorgó un prestigio y un aura autoral que, aun respetando las reglas del género (puntualmente la comedia), zafa con un impulso creativo avasallante y si se quiere alocado.
Ahora, después de tomarse un descanso, Larry David asumió el desafío personal de escribir y protagonizar su nueva comedia Curb Your Enthusiasm (Frena tu entusiasmo) para la señal de HBO.
Y, en principio, pueden admitirse puntos de reunión con Seinfeld en los modos de desplazar el humor.
Es que la serie, grabada en video digital para una señal como HBO cuyas otras series (Oz, Los Sopranos, Farscape, etcétera) están rodadas con película, posee esa construcción humorística que barniza con una lógica del absurdo todos sus incidentes cotidianos. Es la sal y pimienta con que sazona Larry David sus proyectos más personales: desarrollar una trama de gags y en consecuencia un sistema de realidades que permiten diversas lecturas y es, por allí, entonces, que se logran impactos de gratísima resolución que llaman frontalmente a la comicidad.
Curb Your Enthusiasm está grabada en los propios interiores de la casa de David, y no escapa a que algunos observadores la califiquen prácticamente como una suerte de reality show casi a la manera de Los Osbournes (la serie del veterano rocker que va por MTV). Pero lo que importa es el regocijante pulso lúdico que delinea el estilo de esta comedia y, además, las dosis de improvisación que hace que las criaturas mantengan roces y confrontaciones realmente descacharrantes.
Por último, David –quien debuta en un rol protagónico– acude a actores amateurs para completar esta comedia que juega todos sus ases a relatar los pliegues y despliegues de la realidad desde un lugar siempre diferente con anotaciones –los diálogos– que en ocasiones dejan reflexionando a sus receptores. Imperdible. *
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