Un pianista subyugante y exquisito
A lo largo de diez títulos, el pianista juega con un abundante caudal de recursos armónico-rítmicos y pone sobre el tapete la inagotable fertilidad jazzística del trío piano-contrabajo-batería.
En tres de los temas aparece Rémi Vignolo como cuarto acompañante, pero el rol de su bajo eléctrico queda minimizado frente a la expresiva sonoridad de los otros tres.
Todo el disco es un sutil diálogo entre el líder y los excelentes Sean Smith (contrabajo) y Eric Harland (batería), quienes exhiben mejor sus cualidades musicales que en el concierto del Radisson.
El primero es un refinado ejecutante que modula la línea de bajos con perfecta adecuación a las improvisaciones de Terrasson.
Su sonido es opulento, cálido, sus contrapuntos impecables, y su firme punteo y buen gusto se aprecian generosamente en el solo que desarrolla en «The Dolphin».
La batería de Harland es un ejemplo de cómo se acompaña escuchando a los compañeros sin interferir ni hacer pesar la fuerza de una percusión excesivamente ruidosa (como lo hizo en vivo en el Radisson). De principio a fin él está presente como una sólida columna vertebral, proporcionando ritmo y apoyos razonables con sus tambores y platillos.
La estrella del trío es, por supuesto, Jacky Terrasson. Con 36 años y una llamativa carrera en la última década, este músico tiene la madurez de los grandes artistas. La elección de los temas (uno de ellos es de su autoría) demuestra su gusto por la pluralidad de estilos, yendo desde los standards a las obras puramente jazzísticas, el blues y la canción francesa.
Su fraseo bop se aprecia en «Parisian Thoroughfare» y en su propio «59», plenos de swing. «Nardis» está ejecutado con inusual ritmo lento y su solo tiene una construcción lógica impecable.
«Isn’t She Lovely?» deconstruye la obra de Stevie Wonder contrastando racimos de notas con los silencios a los que Terrason es tan afecto. La brevedad de «Mo Better Blues» permite una concentrada y sensible aproximación al tradicional espíritu afroamericano.
La encantadora «Smile», de Charles Chaplin, es objeto de una deliciosa recreación en compás de 5 por 4. «Autumn Leaves» y «My Funny Valentine» muestran la fertilidad del pianista para inventar líneas melódicas originales y de exquisita belleza. Y la legendaria «Sous le ciel de Paris» exhibe su vena romántica y su emocionado lirismo. El único reparo para observar es la escasa duración del CD.
Los 47 minutos de música tienen sabor a poco y quedan las ganas de seguir escuchando más tiempo a este subyugante pianista. *
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