Un cineasta iluminado
Es un auténtico hombre de mundo, refinado y afable. Detrás de su cordialidad hay una intensa cultura que muestra, entre otras cosas, el dominio perfecto de media docena de idiomas (incluyendo el español) y una visión madura del arte y la historia. También impresiona la certeza de sus convicciones como cuando señala al ser interrogado sobre su producción cinematográfica que su obra «es un desarrollo de la misma actitud frente a la vida, no he experimentado crisis al respecto». Esa convicción continúa cuando afirma que su preocupación artística supone fusionar estética y metafísica, «aunque esto resulte difícil de traducir en imágenes».
La censura: un antes y un después
«A pesar de la censura, lográbamos decir cosas. Hoy las presiones vienen por el lado de las limitaciones del mercado asegura Zanussi pero no me siento frustrado ni desilusionado por los cambios; algunos artistas han perdido ciertos privilegios pero pienso que la competencia es sana».
«En Polonia hubo dos períodos continuó el último de ellos puede calificarse como de «totalitarismo liberal ya que los últimos años del comunismo en Polonia fueron una especie de dictadura muy humanizada, con cara de hombre. Hoy vivimos en una sociedad muy atomizada donde parece haber pocos vencedores y muchos perdedores ya que las reglas del juego permiten todo. Incluso parecería que la comunidad culpabiliza a los perdedores por su fracaso; se culpa individualmente al que pierde y no al sistema». Al ser consultado sobre los cambios generaciones del público que va al cine, Zanussi dijo que «el público atomizado no es un buen público, su mirada es ambigua y pretende establecer divisiones esteriotipadas entre el bien y el mal. El público joven es heterogéneo; hay de todo. Con respecto a La vida como una enfermedad mortal sexualmente transmisible, un filme que habla de la muerte por ejemplo entiendo que los jóvenes acceden a dicha temática de manera diferente que una persona mayor (como yo, que tengo sesenta y tres años). Un anciano ve la muerte como una cosa práctica, mientras que un joven la ve distante, como una especie de abstracción».
Al ser interrogado sobre el lugar que ocupaba la duda en su realización cinematográfica, el director de El año del sol quieto dijo que «la duda no puede ser un programa de vida porque la vida en duda no resulta confortable, en lo personal he buscado evitar la duda; la vida es un hecho místico, creo que lo metafísico pesa más que la duda».
El cine polaco de hoy en día
Habida cuenta del éxito internacional que ha tenido Polanski con El pianista, el tema de la producción cinematográfica polaca también resultó objeto de comentario: «Antes éramos campeones de taquilla porque los polacos veían más cine nacional que norteamericano y esto alarmó a Hollywood. Pero, a pesar de que hoy es más fácil filmar con una cámara digital, la democratización no llegó a la producción más libre del cine».
«Sufrimos los problemas industriales de siempre; no se puede gastar en difusión, por ejemplo, lo que gasta el cine estadounidense para promover sus productos comerciales. Además parecería que existiera cierta mirada de baja autoestima con respecto a la capacidad europea de hacer cosas; Europa parece fijarse más en sus debilidades que en sus fortalezas».
Con respecto a su actividad actual, Zanussi manifestó presenta una agenda muy nutrida: «Como casi todos los directores europeos, trabajo tanto en el teatro como en la televisión, además de poseer una productora en sociedad, pero si tuviera que decir en qué actividad me siento más cómodo, no vacilaría en señalar la función de guionista porque entiendo que es el momento más íntimo, el de la creación más pura. De todas maneras, filmar es algo así como corporizar los sueños». *
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