LA MALDICION DEL ESCORPION DE JADE

Para atrapar al ladrón

Puede tratarse de otro «filme terapia», como alguna vez los designó el propio Allen, un divertimento sofisticado que no subestima la capacidad intelectual del público y cumple con la legítima pretensión de entretener mientras se desliza el tiempo de proyección.

La historia da cuenta de un agente de seguros (el propio Woody Allen) que, hipnotizado por un ilusionista y ladrón de guante blanco, es inducido a robar en donde su propia compañía ha instalado sistemas de seguridad contra hurtos.

Las autoridades, absolutamente desconcertadas por la «limpieza» de dichos actos delictivos, no encuentran mayores pistas hasta que otros componentes del argumento comienzan a complicar las cosas.

Una de esas piezas que enredan el asunto tiene figura de mujer (Helen Hunt), una decidida representante del género femenino que incursiona en la empresa a paso firme y afán de modernización chocando  inevitablemente  con los métodos instintivos del personaje interpretado por el actor-director. La química entre ambas criaturas, obviamente, no se da y esto motiva un juego de sospechas, pistas falsas y arrestos equívocos que conducen las investigaciones por caminos errados tras acusados inocentes, como en el clásico cine policial.

Es que, sin dejar de ser una agradable diversión, Allen, además, rinde homenaje al jazz y a la serie negra donde no falta la vampiresa de turno (Chalize Teron) que entabla un duelo discursivo de alto nivel con el protagonista investigador (un Philip Marlowe tiernamente devaluado, en definitiva), los detectives de la competencia con su típico perfil de torpeza crónica y el probable romance disfrazado de rudeza.

Son muchas guiñadas disfrutables (más allá de una elegante recreación de apoyada por el potencial de producción de Dreamworks, la empresa de Spielberg) donde varios espectadores podrán percibir que, si no fuera por el ajustado oficio de Allen, su enorme talento para conjugar los resortes narrativos de su argumento y las brillanteces que logra en sus diálogos, La maldición del escorpión de jade apenas llamaría la atención como producto cinematográfico.

Es uno de esos títulos, en resumen, que la crítica especializada no vacila en llamar «menor» a pesar de los distintos niveles de calidad que uno puede encontrar en su realización. Quizás en este caso haya más artesanía que genio pero, de todos modos y frente a las burdísimas propuestas que aterrizan hoy en día en la pantalla grande, este misterioso escorpión es auténtico caviar para todo paladar cinéfilo. Vale la pena, sí señor. *

La maldición del escorpión de jade. Escrita y dirigida por Woody Allen. Con Woody Allen, Helen Hunt, Dan Akroyd, Elizabeth Berkely y Chalize Teron.

 

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