Poema de Lorca inspira un filme iraní sobre Afganistán
Los Majmalbaf, familia de cineastas, están profundamente ligados a Afganistán. Mohsen, el padre de Samira, presentó hace dos años en Cannes la bellísima película Kandahar, que evocaba ya la trágica suerte de las mujeres afganas. Era antes del 11 de setiembre de 2001, en tiempos de los talibanes.
La hija retoma el tema en el Afganistán de hoy. Los talibanes ya no están y se han vuelto a autorizar las escuelas para niñas… ¿Han cambiado las cosas?
En un país desolado y en ruinas, dos mujeres y un viejo avanzan sin rumbo fijo, los versos del «Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejía», de Federico García Lorca, atraviesan el filme como una letanía angustiosa: «Eran las cinco en todos los relojes, eran las cinco en sombras de la tarde».
«Kandahar quería informar al mundo sobre un país olvidado. ‘A las cinco de la tarde’ trata de corregir las falsas informaciones propagadas» por los políticos y los medios de comunicación, declara Samira Majmalbaf, que trabajó con actores no profesionales.
«Quise mostrar que no es Rambo quien va a salvar a Afganistán». Quise corregir los estereotipos difundidos por los medios de comunicación, como el de Estados Unidos salvando al pueblo de los talibanes». Estos «se fueron, pero sus ideas están profundamente enraizadas en el pensamiento de los afganos, en sus tradiciones y en su cultura», dijo la cineasta.
Samira Majmalbaf, de 23 años de edad, ganó en 2000 el Premio Especial del Jurado de Cannes por su película La pizarra.
La segunda película en competición el viernes es la primera de las cinco francesas que aspiran este año a la Palma de Oro.
En Los extraviados, Techiné (Rendez-vous, Los juncos salvajes, En la boca no) remonta a una época que han descrito innumerables películas francesas, la Segunda Guerra Mundial. En 1940, los alemanes avanzan hacia París y la población se vuelca a las carreteras para huir, las columnas de refugiados son bombardeadas por la aviación alemana.
Pero en este caso la guerra queda detrás de la trama, como telón de fondo, sirviendo solamente de marco par crear un territorio en el que los parámetros se rompen, las referencias se pierden, las reglas se transforman.
Emmanuelle Beart interpreta a una joven viuda que huye de París con sus dos hijos. Un bombardeo destruye su automóvil y los tres sobreviven gracias a la ayuda de un adolescente rudo e inquietante. Los cuatro se internan en el campo en busca de refugio.
Las relaciones de los cuatro personajes se van transformando en ese mundo aparte, hasta que el aislamiento se rompe y el otro mundo, el que dejaron atrás, vuelve.
Hasta ahora, las tres películas presentadas en competición tienen un elemento en común, un personaje femenino fuerte como columna vertebral de la narración. Y en los tres casos, los papeles son encarnados por actrices que podrían aspirar a una recompensa: la francesa Elsa Zylberstein, por su rol de Livia en Ese día, de Raúl Ruiz; la afgana Agheleh Rezaie, por A las cinco de la tarde, y la bella Beart por Los extraviados. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad