"Justo en lo mejor de mi vida", en el Stella D’Italia
Se trata de la vieja idea del muerto que vuelve y ve cómo sigue la vida familiar sin su contribución. Historia de humildad, generalmente, que desinfla nuestra vanidad y muestra, porque todo se repite, las oportunidades perdidas; historia inmortal, literalmente, en cuanto da una breve vida a la ilusión de renacer, llevadas a la terapia con las experiencias del «nacer de nuevo» que describe R.D. Laing; historia frecuentada por la literatura, el cine y el teatro, desde los siniestros vampiros sepultados a medias a las chispas imaginativas del filme «El cielo puede esperar» o, más cercanamente y en el teatro, «La tragedia de un hombre honrado», de Defilippis Novoa, que se reeditó en el teatro Cervantes de Buenos Aires en versión moderna de Eduardo Rovner, cuya pieza «Volvió una noche» también trata el tema del regreso de los muertos.
Junto a estos antecedentes, «Justo en lo mejor de mi vida», un título totalmente inadecuado al contenido, aparece muy modesta.
Enzo, el hombre común y bonachón que gusta encarnar Luis Brandoni, ha muerto, vuelve a su casa, donde encontrará primero a su amigo, también fallecido, Piguyi (Alejandro Awada) y luego a su esposa, su hija y su hermano.
El hombre se entera de lo que no sabía, oye lo que nunca debió oír, trata vanamente de actuar.
Estrenada, según se nos dice, en la función del viernes 9 de mayo en Montevideo, la obra aporta como únicos elementos contemporáneos una distraída alusión a las drogas, que por supuesto sólo consumen los jóvenes, y un final con Brandoni y Awada flotando hacia el foro entre las nubes de la máquina de humo; pero el resto de la comedia de Alicia Muñoz («El día que no se puso el sol» y «Alcen las barreras», 1978; «El Piantado», «El año de la peste», 1981; «La taberna del cuervo blanco», 1982; «Ay poeta», 1998; «Hay que seguir», 1999; etc.) pudo haber sido escrito en 1905 por Ricardo Hickens.
Los chistes y las bromas a que da lugar la presencia del muerto, invisible para todos, son los previsibles, el ingenio está ausente y se tiene la impresión de ver un apresurado collage de sainetes del 900. Quizás sea necesario, para llenar un teatro, traer actores argentinos que aparecen en la televisión; pero, según pudo leerse en los claros de la platea el día del estreno, ello podría no ser suficiente. *
JUSTO EN LO MEJOR DE MI VIDA, de Alicia Muñoz, con Luis Brandoni, Alejandro Awada, Valeria Lorca, Daniel Miglioranza y María Cristina Laurenz. Vestuario de Nené Murúa, iluminación de Roberto Traferri, dirección de Julio Baccaro. Estreno del 9 de mayo, teatro Stella D’Italia.
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