Alicia Haber al MAC
Era inevitable. Desde que María Luisa Torrens, ex directora del Museo de Arte Contemporáneo de El País fue compulsivamente jubilada de su cargo hace un año, sin mediar comunicación ni acto alguno que recordara su trayectoria durante más de 40 años donde presentó memorables exposiciones internacionales (Tapies, Burri, Vasarely, la Colección Di Tella, entre otras), se interrumpieron las exposiciones temporarias por largos meses (aunque Torrens las había programado con anticipación), con el silencio del propio diario (donde también cumplió una estimable y por momentos valiente labor), de sus colegas y asociaciones de críticos y pintores que mucho le deben. Salvo LA REPUBLICA, ningún reconocimiento a su extensa trayectoria que fue brillante en las décadas del 50 y del 60.
Se dejó pasar un tiempo prudencial para disimular la maniobra sustitutiva y ahora ocupa su lugar, en calidad de consultora, Alicia Haber, crítica y directora del museo virtual del mismo diario, que ya marcó una muestra del escultor Ricardo Pascale para la segunda quincena de junio. Haber es asesora del Museo Zorrilla (del cual escribe extensos elogios sobre la programación que ella misma confecciona) desdoblada o autodesignada, allí mismo, en curadora, en una curiosa transferencia dinámica de funciones, mientras, desde hace casi quince años, ostenta el cargo de asesora, luego curadora jefe, del Cabildo y el Centro Municipal de Exposiciones de la IMM. En la temporada anterior, consiguió movilizar a autoridades municipales, nacionales y universitarias en torno al supuesto nuevo centro cultural multidisciplinario en el Notariado, en un acto espectacular y masivo, donde todos quedaron salpicados por el ridículo en la sublime frustración al nacer del proyecto que Haber, sin ninguna modestia, comparó como la reunión del Museo de Arte Moderno de Nueva York y el Centro Pompidou de París. Nada menos. En la actualidad, pues, la acumulación de tantos cargos en tantas instituciones constituye un auténtico monopolio cultural nunca observado con anterioridad en el país.
Además, resulta curioso comprobar que en las curadorías realizadas fuera de los ámbitos municipales, Alicia Haber cuenta con el mismo equipo de funcionarios y colaboradores con los que trabaja en la IMM, en una evidente conjunción de interés público y privado. La temporada anterior, ninguno de los tres funcionarios (uno de ellos tiene la costumbre de faltar varias semanas sin aviso) del equipo realizaron ni siquiera una curadoría en el Centro Municipal de Exposiciones. Sí lo hicieron fuera. Con el beneplácito del intendente Arana, que limitó la cultura a un cerrado círculo áulico, para beneficio de amigos, allegados y familiares de su secretaría. No era esa falta de transparencia y abusiva tendenciosidad, precisamente, lo que se esperaba del señor arquitecto en tiempos republicanos y democráticos. *
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