En Cannes no importan las diferencias
Ver y sobre todo ser vistos, es lo que esperan grandes estudios e independientes del cine estadounidense en el Festival de Cannes, donde la atención de los medios internacionales es mucho más importante para Hollywood que cualquier premio.
«Tener éxito en la competición en Cannes es una parte importante de la promoción general de una película, pero no es una necesidad, mientras que tener a la prensa mundial centrada en tu filme es mucho mejor», explicó a la AFP Randy Greenberg, vicepresidente de distribución internacional de los estudios Universal.
Cannes representa un escaparate tan excepcional que nadie en Hollywood piensa echar a perder la oportunidad, incluso si los gobiernos de Francia y Estados Unidos tienen algunas asperezas que limar a causa de la guerra de Irak.
«Mucha gente en Hollywood es de izquierdas y no apoyó la guerra, pero incluso si lo hubiese hecho la gente está tan metida en sus negocios que quiere ir a Cannes porque ahí está la acción. Ni la guerra de Irak ni el comportamiento de Francia importan», considera Elizabeth Guider, editora ejecutiva de la revista Variety.
Periodistas de cientos de países se dan cita durante dos semanas en Cannes, permitiendo a los grandes estudios de Hollywood lanzar al mundo sus superproducciones.
«El motivo por el que vamos a Cannes es para mostrar los filmes, hacer entrevistas con los medios de comunicación de todo el mundo, es un lugar excepcional para encontrarse con la prensa internacional», explica Catherine Olim, encargada de relaciones públicas de la industria del cine.
Así, este año, Warner Brothers tendrá una enorme presencia con la presentación de su nueva superproducción, Matrix: Reloaded.
«No están en la competición pero eso no les importa, películas como ésta no ganan premios en Cannes, así que no sienten no estar en la selección oficial sino que van a utilizar Cannes como plataforma de lanzamiento de la película en Europa», dice Guider.
Además de buscar promoción, muchos ejecutivos estadounidenses acuden al festival como a un mercado donde comprar y vender películas. Sobre todo los independientes, ávidos de cine de arte y ensayo.
«Buscamos filmes de todo el mundo, que pueden venir en cualquier idioma, cualquier forma y cualquier color; siempre que tengan una voz original detrás interesarán a compañías cinematográficas en Norteamérica», afirma Bingham Ray, presidente de United Artists.
La importancia de Cannes es tan grande que Ray está dispuesto a enviar a la mitad de su equipo, seis de las 12 personas que trabajan en UA. Y otro de los grandes independientes, Miramax, movilizará a cerca de 40 personas.
«En Cannes se cierran tratos que pueden resultar en la producción de películas un año o un año y medio más tarde», dice Ray.
«Venimos a Cannes a ver películas, comprar películas, vender películas, en términos de distribución y adquisición es absolutamente estratégico», añade Greenberg. Sin embargo, para el gran público la representación más visible de Hollywood en Cannes no son los ejecutivos sino las estrellas, algunas de las cuales han visto su carrera considerablemente propulsada en la Croisette a lo largo de los años.
«Cuando Nicole Kidman fue a Cannes en 1995 con ‘To Die For’, la película hizo una buena impresión, era la primera gran producción de Nicole y la dio a conocer a la prensa estadounidense e internacional, mucha gente se fijó en Nicole y su trabajo por primera vez en Cannes», recuerda Olim, publicista de la actriz australiana. Pero no todo en Cannes encandila a Hollywood. El festival es demasiado caro y demasiado grande, dicen muchos.
«Todo en el festival es demasiado caro porque todo el mundo sube sus precios en esas fechas, así que gastas una gran suma de dinero para llevar una película a Cannes y con todos los filmes que luchan por hacerse un hueco a veces es difícil que tu cinta logre destacar», lamenta Greenberg, para quien es físicamente imposible ver la mitad de los filmes que se muestran en el festival. *
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