X MEN 2, DE BRYAN SINGER

El regreso de los mutantes

Ahora Wolverine (Hugh Jackman) posee un alumno fantástico al que llaman Iceman y que sorprende con sus habilidades a Rogue y Pyro: los mutantes han retornado con toda su espectacularidad bajo la dirección de Bryan Singer (Los sospechosos de siempre). Los X Men son los excluidos del mundo: pero son, de igual modo, los protectores de un universo siempre en tensión, siempre en conflicto, siempre en inminente peligro.

En esta segunda parte hay mayores enemigos que combatir y desde luego mayores más superhéroes con una mecánica de entertainment donde la acción y los efectos visuales son arrolladores y no cesan en las dos horas y pico de metraje.

Bryan Singer, en X Men (II), sin embargo no se aleja de los objetivos de Stan Lee, creador de estas criaturas: promover un espacio reflexivo, tal vez de debate entre aquellos que persiguen y marginan a los diferentes, seguramente por mera prepotencia o por miedo, nunca se sabe. El filme no abandona esa intención.

La primera adaptación cinematográfica de X-Men se iniciaba en un campo de concentración, y aquí lo hace  signo de los tiempos  con un atentado mutante contra el presidente de los Estados Unidos, quien en consecuencia despliega todo su arsenal contra tales personajes. Una vez más el bien y el mal y, en la lectura última, casi elíptica, la lucha contra el terrorismo. Pues allí el aplomado Xavier (Patrick Stewart) quien deberá ligarse ocasionalmente a su opositor Magneto (Ian McKellen) para combatir una amenaza que aparentemente los rebasa: Striker (Brian Cox), un militar que literalmente quiere arrasarlos. Todo será intensidad y vértigo. Un estilo determinado por los efectos especiales y que, por proyección, determina asimismo el tiempo de las acciones dramáticas. Hay desmesuras, pero el filme nunca se desbarranca del todo: los fans de la tira cómica, sobre todo los adolescentes, van a disfrutar a tope con un filme donde la acción hace al contenido.

Hugh Jackman, por su parte, le otorga veracidad a su Wolverine como en el primer filme. Halle Barry se mueve felinamente como Storm, aunque sus intervenciones son más acotadas que en el primer largometraje.

Famke Janssen se lleva todos los créditos: de su esplendor físico emana seducción. Es que X-Men 2 está diseñada a partir de un elenco que, evidentemente, funciona a medida de los efectos visuales y sonoros. En cuanto a la dupla Stewart- McKellen, lucen profesionalísimos como los dos grandes intérpretes que son y demuestran, una vez más, que la versatilidad ampara a sus registros y performances.

Menor quizás a su predecesora, X Men 2 posee momentos impactantes en una mecánica de acción realmente imparable. Puede verse. *

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