Gardel es uruguayo
En la Sala de Conferencias de Cofac, el investigador presentó una serie de documentos reafirmando que Gardel nació en dicho departamento uruguayo, según publicó la página digital, «Informe Uruguay».
El investigador argentino en visita a la «tierra de Gardel» enfatizó:
«Tengan la templanza de acordar conmigo que tengo el coraje de enfrentarme con ese malón que está del otro lado del río, que jamás quiere oír hablar de un Gardel uruguayo. Se pierden amistades, relaciones, se producen momentos muy difíciles.»
«Llegar a Argentina y hablar de estos temas es bastante atrevido, pero alguien lo hizo y fue Ricardo Asturi, el secretario privado del Presidente De la Rúa, que escribió un libro con muy buen valor documental, donde da por tierra en forma contundente con la teoría del Gardel francés pero, con todo derecho, se reserva, por sus relaciones políticas, el riesgo de decir que Gardel es uruguayo».
«A mí no me queda ninguna duda que es uruguayo, es imposible creer que coleccionistas argentinos, que los hay muy buenos, no tengan acceso a estos documentos tan conocidos en Uruguay, pues hace más de cuarenta años que algunos han salido a luz y que en Argentina no se conozcan.
Estamos aburridos que los 24 de junio y los 11 de diciembre, por los motivos de su nacimiento y muerte respectivamente, se presenten dos únicos documentos existentes y los cuentos de Razzano, que son la partida de nacimiento en Toulouse y el testamento, que obviamente si uno dice que nació en Toulouse y el otro que en su puño y letra dice que era francés, se terminó la discusión».
«Nuestra intención es probar que esto es falso, por lo menos el testamento, y sin lugar a dudas, la partida de nacimiento tiene gravísimos errores, y que además pueden ser dos personas distintas.»
Refiriéndose a los restos de Gardel que se repatriaron desde Colombia a Argentina, el doctor Juan Carlos Beiler expuso su teoría.
Dijo al respecto: «Soy muy respetuoso, y lo que diré a continuación se basa en material uruguayo y me atribuyo mis expresiones: hace 20 años llegó el hijo de Guillermo Barbieri, guitarrista de Gardel, a una ciudad donde vivo en la provincia de Santa Fe. En una mesa él dijo lo siguiente: «Lamento que no pueda estar seguro de que el cadáver que está en el cementerio sea el de mi padre».
Pasó el tiempo, amigos joyeros comentan que los reducidores para que la policía no los aprese con una joya robada, lo primero que hacen es derretir la joya con un soplete, que con uno común de plomero ya se derrite el oro y desaparece la huella.
Pues bien, al cadáver de Gardel lo reconocieron, según versión oficial, solamente por dos cosas: por una pulsera de oro que tenía en la muñeca y por la dentadura. Llegamos a que nunca se mostró una fotografía de la mencionada dentadura y menos la ficha odontológica de «El Mago», sin poder probarlo los más grandes eruditos como el doctor. Payseé González.»
Con respecto a la identificación de la pulsera, el doctor Beiler comentó: «¿Cómo puede ser posible que si se quemó la camisa, la corbata, el saco, las dos manos, los dos pies, quedando totalmente irreconocible, y llevado trece días después al médico forense, no se haya derretido el oro? Es imposible, además ni siquiera giró de manera que se pierdan las letras de la pulsera, porque obviamente la foto de la pulsera es conocida».
«Cuando traen el cadáver de Gardel desde Colombia a Argentina llega el 6 de enero de 1937, pues los colombianos certificaron de que un mes y dos días después de esa fecha, Armando Delfino fue a buscar el cadáver de Gardel. De ser cierta esta verdad, trajeron dos veces el cadáver, planteándose la segunda duda: ¿cuál de los dos es el verdadero?»
«En tercer lugar, hay una cuestión de urgencia: quemaban los acontecimientos, pues había que fraguar la herencia de una vez, ya que Gardel no tenía ningún pariente, quedando ésta para el Estado».
«La cuarta premisa es que en el accidente aéreo murió Gardel, Lepera, Samper Mendoza y Barbieri y el único cadáver que se reconoció fue justo el de Gardel, a tal punto que no podían los herederos de Barbieri traer el cadáver de su padre porque no habían sido reconocidos».
Todo esto da pie, a lo que actualmente un diputado uruguayo planteó en Cámara, de hacerle un ADN al cadáver de Gardel.
El argentino también advirtió sobre los peligros que implica un eventual examen de ADN, que además consideró difícil de realizar porque se necesitarían los permisos tanto de la familia Escayola como de las autoridades argentinas. Sin embargo, dijo, el principal inconveniente radica en la inseguridad de que el cuerpo enterrado en La Chacarita sea realmente el de Gardel.
Para Bieler toda esta serie de dudas podría dar por tierra con el objetivo de rastrear el origen de Gardel a través de su ADN. Tal extremo fue solicitado en una minuta de comunicación por el diputado blanco Arturo Heber, la semana pasada. Una idea similar se le había ocurrido hace un tiempo al también parlamentario blanco Agapo Palomeque. Sin embargo, expertos en genética explican que para que la extracción de ADN sea válida, deben conjugarse varios elementos, entre ellos la buena conservación del cuerpo y, sobre todo, la confirmación total por medio de métodos forenses de que el cadáver es de quien se dice que es.
Aún si se consiguieran los permisos y se pudiera exhumar el cuerpo, «la duda sobre si es su cadáver persistirá, y además podría quedar derrotada definitivamente la teoría uruguaya. No hay derecho, porque tenemos muchas pruebas y no pueden quedar en la nada por un cadáver equivocado». *
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