NUEVO DISCO DE NORAH JONES, LA HIJA DE RAVI SHANKAR: COME AWAY WITH ME

El cantar del encantamiento

Esta Norah Jones, hija de aquella leyenda (Ravi Shankar) que tanto influyó en Los Beatles, en especial en George Harrison, mamó el jazz en la secundaria, en Dallas, en donde comenzó su trayectoria como una más que promisoria vocalista. Más tarde se graduó como pianista en la Universidad de Texas.

Su disco Come away with me no es putualísimamente jazz. Ciertamente, no lo es si uno lee al jazz como un vehículo donde asoma el predominio de la improvisación o esa noción de vanguardia a veces tan de retaguardia. Norah Jones, y sus excelentes músicos, en el compacto trabajan sus composiciones y su estructura arreglística a partir del jazz. Parten del jazz para desplegar el arte de fundar una quincena de canciones envolventes y marcadas por el refinamiento y la sensualidad, incluyendo covers de Hank Williams, de J.D. Loudermilk y de Hoagy Carmichael. Hay composiciones deliciosas como «Seven years» o «Come away with me» y la mencionada «Nightingale» (cien por cien Noreh Jones, casi su carné de identidad). Pero todo el disco tiene una resolución perfecta, por momentos embriagante, aun cuando no se delaten novedades formales. Todo embalado por el uso apropiadísimo y delicado de una instrumentación mayormente acústica, que incluye solos sin demasiada complejidad pero efectivos.

Hay, asimismo, invitados de lujo como Bill Frisell, que enriquece con los climas que construye desde su guitarra en «The long day is over».

La voz de Jones es absolutamente cálida, un arrullo, una forma asimismo de la contundencia expresiva y, lo mejor, nunca es pretenciosa, sino con una capacidad creadora personalísima. Una belleza de disco. *

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