PABLO ESTRAMIN CANTA MAÑANA EN LA SALA ZITARROSA

Generando esperanza desde la desesperanza

El cantautor montevideano está acompañado por Romeo Martínez en teclado, Yamandú Pérez en percusión, Leonardo Alonso en batería, Gonzalo Rivas en bajo y Gustavo Fernández en guitarra y flauta traversa

Compromiso, sensibilidad y trabajo, mucho trabajo, son los elementos que han llevado adelante el proyecto cancionístico de Estramín, quien anunció a LA REPUBLICA: «Interpretaré una parte de mi último fonograma, un disco de contenido en donde hay canciones que hablan de la violencia doméstica, de la explotación infantil y en donde también hay canciones que hablan del amor, del paisaje. Junto a esto cantaré los temas clásicos de mi repertorio habitual. Estoy recorriendo el país, cantando en festivales y en lugares en donde hay que levantar al público. Cantar en la Sala Zitarrosa me permite los matices. Puedo hacer canciones de formato totalmente acústico. Es un lugar en donde para conmover no es necesario toca al mango. El teatro me permite matizar. La sala tiene un sonido maravilloso y buenas luces, algo que para una puesta en escena es fundamental».

Estramín, entre otras cualidades, posee el mérito de la coherencia artística y humana: ésta es la razón de la canción y su obra refleja claramente los avatares de una actualidad a la que nunca ha sido indiferente.

«Este año voy agrabar un disco nuevo que también será de contenido», anuncia. «Será más profundo que el anterior. Siempre he luchado contra la indiferencia. No puedo ser indiferente a lo que le está pasando a la gente, a mi entorno, a mí y a toda la sociedad. Yo creo en el canto con compromiso, no me voy a transformar en un cantor panfletario porque nunca lo fui, pero tampoco voy a hacer una propuesta indiferente a lo que está sucediendo. Voy a buscar una manera de generar esperanza desde la desesperanza. Aunque no quiero revolver el puñal en donde hay heridas, creo que no debo ser indiferente. Las cosas mejoran en la medida en que cada uno desde su rol asume responsabilidades. La realidad no la cambian ni las canciones ni los cantores, pero yo tengo la necesidad de no ser indiferente».

El cantautor se ha trasformado en un ineludible lazo de unión entre dos generaciones de músicos y en el presente cuenta con once fonogramas, todos ellos de notable difusión y arraigo popular. Su tiempo libre lo disfruta junto a su madre, hermanos y amigos. Su ética, su compromiso con los afectos y el jugarse a pleno por sus convicciones han permitido que la gente lo sitúe en una posición de privilegio.

«Trato de pasar el mayor tiempo posible con mi madre, mamá ya cumplió ochenta años. No vivimos en la misma casa, ella vive en el Prado con mis hermanos. Trato de ir siempre que puedo antes del mediodía, vamos a caminar al Jardín Botánico, a tomar mate y a cantar juntos, a charlar. Paso muy bien con ella. Su salud está un poco deteriorada y lo que más me importa es estar con ella. Otra de las cosas que hago es estar con mis amigos. También participo en reuniones de una comunidad que me permite tener una vida mejor. Así pasa mi tiempo, viajando además todos los fines de semana al Interior. Gracias a Dios estoy trabajando mucho, cinco o seis veces más de lo que lo hacía el año pasado. Por otra parte, en agosto emprenderé una gira por Estados Unidos y Canadá con el Canario Luna y Manuel Capella a la cual seguramente se va a plegar El Sabalero. Para mí, ellos, junto al Pepe Guerra, son referencias de vida. Son amigos que me han ayudado a ser quien soy».

A partir del año pasado su actividad artística se ha diversificado participando como actor en la telenovela uruguaya Mañana será otro día. Ahora participará en Constructores.

Respecto a esto, Estramín expicó que «la experiencia en televisión fue algo sorpresivo. Hay varias cosas… es un proyecto de la Sociedad Uruguaya de Actores y me invitaron a participar en un par de capítulos. Les pareció que lo mío estaba muy bien y me propusieron seguir adelante y acepté, pero previamente aclaré que no quería sacarle el trabajo a nadie. Que yo no estuviera en el lugar de otro actor, que no se viera de esa manera y además insistí en que podría completar el ciclo si era porque yo realmente estaba haciendo las cosas bien y no porque soy quien soy. Me explicaron que lo que hacía lo hacía muy bien. Era mi primera experiencia en actuación (o casi) y además en televisión con gente de la talla de Pepe Vázquez, María Mendive, Gabriela Iribarren, Jorbe Bolani, China Zorrilla. Para mí era algo muy grande y realmente me sentí bien .Creo que Mañana será otro día fue una telenovela que planteó casi todos los temas que le pueden pasar a un uruguayo. Los problemas de salud, el amor, los problemas sociales, etcétera.

Tengo la alegría de que también he sido convocado para trabajar en esta nueva telenovela que se llama Constructores, donde voy a empezar a participar con frecuencia a partir del capítulo ocho».

El autor de «Morir en la capital», «De adolescentes» y «Estamos acostumbrados» ha confesado que aprendió a tocar la guitarra mirando recitales en la televisión, antes de iniciar estudios formales en un conservatorio, con la profesora Elida Grandall. Pocos recuerdan que en 1973 cantó la ópera La Cenicienta en el Teatro Solís y que desde el 75 integró una compañía de zarzuelas. Hincha del Club Nacional de Fútbol y cursando estudios en el liceo Bauzá, junto a compañeros de clase fundó el grupo folclórico Tiempo Nuevo. En 1978 y 1979 esta formación obtuvo los primeros premios otorgados por dos recordados programas televisivos: Guitarreada y Estudiantina. en 1980 el grupo obtuvo el primer premio del Festival Folclórico de Durazno, ocasión en la que además, Estramín fue galardonado como la Mejor Voz del festival.

Luego, a partir de los años ochenta comenzó su ascendente actividad individual. En 1982 grabó con Larbarnois/Carrero y Juan José de Mello y al año siguiente su primer disco como solista. A diferencia de otros integrantes de aquel fermental movimiento musical que tuvo sus picos más altos entre 1980 y 1988, la popularidad de Estramín no disminuyó, sino que se acrecentó con el paso de los años, sobre todo, a través de un intenso trabajo en el interior de nuestro país, sumando para sí los galardones más importantes que otorga el tradicional circuito de festivales (Charrúa de Oro, en Durazno y La Guitarra Olimareña en Treinta y Tres) por citar dos casos. En consecuencia, el resultado de su carrera es también la síntesis del trabajo duro y de una postura absolutamente profesional y comprometida con sus textos. Estramín ha logrado situarse en el respeto y los afectos de la gente y mañana tendrá esa comunicatividad con un público que irá hasta la sala de la avenida 18 de Julio y Julio Herrera y Obes, no solamente para disfrutar de sus interpretaciones, sino para sumarse a una propuesta que mucho tiene que ver con una forma de plantarse en la vida. *

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