James Cameron de regreso en el Titanic
El realizador canadiense James Cameron está obsesionado por el Titanic, y cinco años después del filme que le valió la gloria mundial, lanzó un documental de tres dimensiones sobre el gigante de los mares.
Fantasma de los abismos acaba de lanzarse en Estados Unidos bajo formato I-Max y en él Cameron desgrana la exploración submarina de los restos del transatlántico realizada por un equipo de cineastas y técnicos.
Dos pequeñas cámaras robotizadas, completamente autónomas y puestas a punto para el trabajo por el hermano del director, Mike Cameron, permitieron visitar por primera vez todas las salas del barco que yace en el fondo del Atántico Norte.
El filme, producido por la Disney y presentado en una sola sala en Nueva York, muestra los restos de vajilla y los testimonios finales de las 1.500 personas que perecieron en el naufragio más famoso de la historia.
Para la realización del filme Titanic, galardonado con 11 Oscar, James Cameron se inspiró en los planos del navío y para su decoración interior utilizó como modelo al Olympic, un barco gemelo de aquél.
«Pero se trataba de otro navío, había diferencias», explicó a la prensa el realizador. «Ahora por primera vez sabemos a qué se parecía verdaderamente el Titanic».
Esta exploración permitió saber, según afirmó, que las mesas redondas de madera del salón comedor principal, pudieron haber sido utilizadas como balsas gigantes para cientos de pasajeros que pretendían ser rescatados de las aguas. Sin embargo, para cuando los oficiales se dieron cuenta de que el barco estaba condenado, el salón comedor ya había quedado completamente sumergido y esas mesas no pudieron ser utilizadas. El material técnico utilizado por los hermanos Cameron fue evaluado por primera vez el año pasado para la realización de un documental sobre otro célebre naufragio, el del crucero aleman Bismark. *
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