La televisión chatarra
El programa conducido por Jorge Rial, que se apoya en una cultura de la chismografía, a esta altura parece no tener frontera. Todo sea por el bendito o maldito rating, según sea la apreciación de los lectores, el segmento cotidiano Intrusos que va por América TV , pero en esta ocasión se han cruzado los límites.
Mostrar imágenes del lamentablemente desaparecido cantante bailantero Walter Olmos, con su cuerpo inerte luego de haberse disparado hace un año, parece una broma de pésimo gusto. Lo cierto es que factiblemente algunas mentes morbosas tal vez hayan disfrutado de tales imágenes: el cuerpo sin vida, la pistola, etcétera, acaso para una suerte de perversa necrofilia que por suerte no ha llegado a contaminar a las producciones uruguayas.
Intrusos es un programa absolutamente descartable, sin volumen ni valor cultural alguno, pero posee una penetración inmensa en toda la región, en especial el Río de la Plata. Con lo que, evidentemente, Jorge Rial, que no es ningún recién llegado a la televisión, debería tener más cuidado en la selección y (o exhibición de los materiales.
Porque la muerte de un individuo, en las condiciones que sea, no puede ser utilizable a la que te criaste y como imágenes shock que seguramente hicieron trepar el rating a niveles superlativos.
Hay fronteras morales y éticas en todos estos asuntos. Y Jorge Rial, y su staff, deberían tenerlas más que nunca en cuenta. Los intrusos, en esta oportunidad, se pasaron de la raya, aun cuando justo es decirlo era un avance de la investigación del periodístico Punto Doc dirigido por Rolando Graña y que va por la misma señal.
Esto es televisión chatarra. Y esperemos que no haya imitadores. Cuando vea a Rial, haga zapping. Ni el buen entretenimiento ni la densidad reflexiva pasan por este programa para mentes tontuelas. *
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