"Aquellas Pascuas"
«Prepárate que después de esta semana empieza el año en serio», nos comenta un vecino. Es que desde las fiestas, la siesta del verano, el largo Carnaval y esta somnolienta semana, el año amagó pero quedó en el molde. Aunque sacudido por misiles, politiquería y más de lo mismo que ya nadie se lo banca.
Por eso viene bien un viajecito a esta semana diferente en los tiempos del ayer.
En el biógrafo pasaban La Pasión, de origen ignoto y actores desconocidos.
Las tías y abuelas se la sabían de memoria. Plateas repletas y un pianista que aporreaba su piano menos que de costumbre. Otra postal de esos lejanos días es cuando el viernes los devotos copaban las calles en la tradicional recorrida de «las siete iglesias». Peregrinos, algunos muy mayores, a puro patacón se cruzaban en los barrios. Los conocidos charlaban muy brevemente y siempre la misma pregunta: «¿Cuántas iglesias te faltan?»
Ya desde el miércoles los carniceros ni soñaban con abrir. Las doñas se encerraban y dale que te dale a la cocina de carbón para sus empanaditas de pescado. En nuestra Bella Vista natal, el gallego Rodríguez en su panadería Los tres mosqueteros hacía roscas de Pascua que la botijada devoraba, mientras esperaba su turno en la canchita de la parroquia. En esos «picados» se entreveraban hasta el canario Iriarte y el querido Pablito Dorado. Había otros que aprovechaban la bolada para darle a lo campero. El otoño se filtraba melancólico por el Rosedal y los montevideanos de gacho gris y las damas con sus sombrillitas se entusiasmaban en la Rural.
Por los recién inaugurados galpones, las «chinas» le daban de punta a sus pasteles de chorreante membrillo. De nochecita, los guardiaciviles hacían la vista gorda y ¡vamos arriba con la taba!
Todos, ya sea los noveleros montevideanos y los gauchos, lucían escarapelas con los colores patrios. En el portón de entrada, a los pibes les regalaban banderitas uruguayas que se agitaban en las tribunas para festejar a ese domador guapazo. El Paso del Molino se alborotaba con tanto paisanaje. Llenaban el Café Copacabana y compraban recuerdos en la Tienda Salvo.
Los «patrones de tropas» y algún gordo hacendado hacían pinta en la confitería «Del Paso», mientras hablaban de «cuadrillas» y de aquellas pizpiretas que no paraban de hacerles ojito. Ahora, corcovea el 2003 y si te descuidás nos hace harina. Como ayer y como hoy, a meter duro y parejo.
Los esperamos sábados y domingos, a las 19.00 horas en 1410 AM LIBRE con el auspicio de la Intendencia Municipal de Montevideo. *
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