Jorn Utzon recibió el premio Pritzker
Como el anterior, el australiano Glenn Murcutt, el nombre del arquitecto danés Jorn Utzon, galardonado con el premio Pritzker 2003, el más prestigioso de todos los que se conceden en esta disciplina artística, es poco conocido.
Es bueno recordar algo de lo escrito en anteriores oportunidades sobre el Pritzker. Creado en 1979 por los Pritzker, familia acaudalada de Chicago, propietaria de la cadena de hoteles Hyatt, el premio Pritzker alcanzó en pocos años una fama mundial similar a la del Nobel, con el cual a menudo se lo compara. Menos difundido por los medios de comunicación que los varios otorgados por la academia sueca (los más sonoros pertenecen a la literatura y a la paz) y sin el glamoroso espectáculo del Oscar, el premio Pritzker mantiene una respetable y respetada solidez entre los especialistas, al contrario de los citados, más discutibles y polémicos. Consiste en 100 mil dólares, un certificado oficial de citación y, desde 1987, una medalla de bronce con tres palabras grabadas de Vitrubio (solidez, comodidad, disfrute) que definen, según el ilustre tratadista romano del siglo I, la arquitectura. Es, también, un poderoso llamado de atención internacional hacia la personalidad distinguida, una ayuda inestimable para contratación de nuevas obras, aunque a la edad avanzada de Ultzon (85 años) es más un reconocimiento a la obra que un estímulo a continuarla.
La mayoría de los premios son acaparados por la literatura (Cervantes, Príncipe de Asturias, Pulitzer, Goncourt, Booker, National Book, Strega, Georg-Büchner, Camoes) y en escasa medida cubren el espectro internacional asociándose, prudentemente, a un país o a un idioma, como el escandaloso Premio Novela en homenaje a Onetti, cuyo intento de politización (algo que no advirtieron ni enfatizaron los miembros renunciantes del jurado uruguayo y los escritores que manifestaron su apoyo) es inadmisible más allá de otros cuestionamientos importantes pero puntuales y circunstanciales. Esa politización de la cultura y el arte ya se instaló en Uruguay, con la integración de tribunales presididos por embajadores o la realización de exposiciones en Montevideo y envíos al exterior de artistas íntimamente vinculados al poder. La presencia, anunciada, de políticos en las inauguraciones tampoco es aceptable ni beneficia a la cultura. Es otra forma de politizar y mundanizar el arte, ya suficientemente comercializado por empresas de diverso calibre. A ciertos curadores y críticos, que colaboran con fervor en estos emprendimientos y reciben una buena recompensa económica, les parece normal esta transgresión ética y el recorte de la independencia intelectual.
Existen otros muchos premios de arquitectura, en general nacionales, como el de la Academia Real Británica de Arquitectura (RABA, en inglés), que suele desafiar el gusto conservador del príncipe Carlos. En cambio el premio Pritzker destaca la trayectoria de un arquitecto de cualquier parte del mundo y potencia la función esencial de la arquitectura en la vida de cada ser humano, aunque pocas veces el propio usuario lo advierta.
Por eso el Pritzker es uno de esos premios necesarios, oportunos. A comienzo del mes de abril se difunde el fallo del jurado que en esta oportunidad recayó en Jorn Utzon, un arquitecto que pasa, como sucede con los Nobel de literatura, del casi anonimato a la consideración mundial y un nombre poco frecuentado entra en el ámbito de un público más vasto.
Hijo de un renombrado arquitecto naval, Jorn Urzon, nacido el 9 de abril de 1918 (el Pritzker se convirtió en regalo de aniversario), se recibió de arquitecto en la Academia de Bellas Artes de Copenhage, donde estudió con Kay Fischer y Steen Eiler Rasmussen. Después de la II Guerra Mundial colaboró con dos maestros (Gunnar Asplund en Estocolmo y Alvar Aalto en Finlandia) que, junto con Frank Llloyd Wright, influyeron en su obra.
Utzon tenía 38 años cuando en 1957 ganó el concurso para la construcción de la Opera de Sydney entre un total de 230 candidatos de 30 países. El edificio (trabajó con el ingeniero británico Ove Arup), de una potencia orgánica singular, es un complejo cultural de teatro y exposiciones que funciona las 24 horas del día y sólo cierra en Navidad y viernes de Semana Santa, con una audiencia anual de dos millones de personas. El exterior, de varias cúpulas superpuestas, posee una ligereza y complejidad espacial asombrosas y está inspirado en diversas soluciones escritas en Ying Zao Fa Shi, el monumental libro que codifica los principios generales y los procedimientos técnicos de la construcción china después de le época Song (siglos X y XII). La Opera de Sydney quedó la obra fundamental, construida a lo largo de 16 años (fue inaugurada en 1973), pero inacabada por el propio Utzon, que fue obligado a dimitir por diferencias con las autoridades que encargaron el proyecto y el consiguiente escándalo internacional. A pesar de no ser por entero el proyecto inicial, no llegó a igualarlo en sus creaciones posteriores, donde puso en ejecución su método de «arquitectura adicional»: el estadio de Djeda (1967), el parlamento de Kuweit (1972-82), el teatro de Esbjerg, Dinamarca (1992-97), entre otras construcciones.
Utzon acaba de cumplir 85 años, vive retirado con su mujer en Porto Petro, isla de Mallorca, en una casa que él mismo proyectó. El rey Juan Carlos entregará el premio a uno de sus hijos, el próximo 20 de mayo, ya que el delicado estado de su salud no le permite viajar a Madrid. *
Premio Pritzker. Cronología
1979 Philip Johnson (Estados Unidos, 1906)
1980 Luis Barragán (México, 1902-1988)
1981 James Stirling (Gran Bretaña, 1926-1992)
1982 Kevin Roche (Estados Unidos, 1922)
1983 Ieoh Ming Pei (República Popular China, 1917)
1984 Richard Meier (Estados Unidos, 1935)
1985 Hans Hollein (Austria, 1934)
1986 Gottfried Boehm (Alemania, 1920)
1987 Kenzo Tange (Japón, 1913)
1988 Gordon Bunshaft (Estados Unidos, 1909-1990, y Oscar Niemeyer (Brasil, 1909)
1989 Frank O.Gehry, née Goldberg (Canadá-EE.UU., 1929)
1990 Aldo Rossi (Italia, 1931-1997)
1991 Robert Venturi (Estados Unidos, 1924)
1992 Alvaro Siza Vieira (Portugal, 1933)
1993 Fumihiko Maki (Japón, 1928)
1994 Christian de Portzamparc (Francia, 1944)
1995 Tadao Ando (Japón, 1941)
1996 Rafael Moneo (España, 1937)
1997 Sverre Fehn (Noruega, 1924)
1998 Renzo Piano (Italia, 1937)
1999 Norman Foster (Gran Bretaña, 1935)
2000 Rem Koolhaas (Holanda, 1944)
2001 Jacques Herzog (Suiza, 1950) & Pierre de Meuron (Suiza,1950)
2002 Glenn Murcutt (Australia, 1936)
2003 Jorn Utzon (Dinamarca, 1918)
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