RARAS & CASUALES (1972-1992), NUEVO DISCO DE EDUARDO DARNAUCHANS

Canciones encontradas

Su anterior disco, Entre el micrófono y la penumbra, vio la luz después de una década en la que demostró que su proceso creativo no tiene nada que ver con la voracidad de la industria discográfica.

Sin afectación y sin efectismos, se arropa en su propia voz –auténtico valor agregado–, para conmover desde la aridez que suele ser su camino.

Ese inoxidable talento, que quizá comparta con ese otro prócer local llamado Fernando Cabrera, es lo que ha pavimentado desde siempre su carrera.

Ahora vuelve a aparecer para sorpresa de muchos con este Raras & Casuales (edita Ayuí), un paquete de veintisiete grabaciones inéditas, para transformarse en su noveno disco.

Lejos de las artimañas industriales habituales, este trabajo realiza una auténtica y muy efectiva labor arqueológica, buscando en el pasado musical de tres decenios del artista. De la mano del archivo personal del poeta Víctor Cunha y el propio sello editorial, se encontraron veinticuatro canciones absolutamente inéditas, con el agregado de tres versiones diferentes de algunos de sus clásicos, todo comprimido entre los años 1972 y 1992.

Es entonces que a partir de grabaciones caseras, algunos demos y tomas en vivo, este disco rescata parte del pasado más valioso de un artista referencial.

Es un trabajo que se destaca por su crudeza, en el que la poesía, el dolor y la sensación de derrota se mezclan con la indescriptible voz de Darnauchans.

En el recorrido de esta casi treintena de temas se puede encontrar el basamento de la música del «Darno», con pinceladas estéticas variadas y sorprendentes, donde algunos textos de Washington Benavides retoman vigor («Canción por Laura», «En la tormenta», «Canción del niño perdido») y otros de Víctor Cunha («Ubi Sunt 2″) se potencian para llegar a otras joyas como «Amor en vano» (Love in vain, del bluesero Robert Johnson) o «Mientras pasan las lágrimas» (As tears go bye», de la dupla Jagger-Richards), sin olvidar «Yo seguiré al sol» (I´ll follow the sun, de Lennon-McCartney).

A ello hay que agregarle una atinada presentación del librillo que acompaña al disco, con fotos aportadas por el generoso archivo de Cunha y el escritor Nelson Díaz, lo cuál redondea un trabajo imprescindible, necesario. También se rescata el merecido homenaje al maestro Fellini con el 8 1/2 que enumera este disco. Es una sorpresa que no estaba en los planes de nadie y se constituye en una obra formidable e inquietante. *

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