LUIS EDUARDO AUTE EN BUENOS AIRES

Arenga antibélica, nuevas canciones y reflexiones

Con un público incondicional, que sigue su trayectoria desde hace un decenio –cuando sus discos eran casi de colección– Aute se volvió a presentar en Argentina luego de tres años.

Sus nuevos temas, poéticos o irónicos, fueron los menos celebrados por el público, pues siempre requieren de una segunda audición más atenta, para saborear cada verso o esas ironías que se diluyen en un auditorio.

«Me gustaría que mis discos se vendieran, pero no hago nada, nada distinto a lo que creo que tengo que hacer para que crezcan las ventas y mis canciones se escuchen. Escribo canciones porque necesito hacerlo. No voy a someterme al dictado o imposiciones del mercado ni a las ambiciones comerciales de una compañía. Cuando llega ese momento directamente me voy de la compañía», reflexionó Aute en entrevista con ANSA.

Los dos conciertos de Aute en Buenos Aires tuvieron el sabor esperado, con canciones como «La belleza» o «De alguna manera» que le obligaron al cantautor a retornar varias veces al escenario, para interpretarlas ante el público que se resistía a abandonar la sala, sin antes escucharlas.

Desde el escenario, el español opinó –y sin ahorrar denuestos– sobre la guerra en Irak: «Bush es peor que Hitler, porque tiene la coartada de presentarse como un demócrata».

Poco antes le había dicho a ANSA: «La iniciativa para detener la guerra es la de la calle. Hay que inundar las calles. A la superpotencia gringa hay que oponerle esta nueva superpotencia, inesperada, que es la de la calle con su rechazo a esta invasión injustificable».

«Aunque Estados Unidos gane la guerra, perderá. Ya perdió ante la opinión pública porque nadie va a celebrar una ‘victoria’. En todo caso, será la victoria más triste de la historia. Y todavía no hemos visto lo peor, las falsas pruebas de arsenales y armas químicas que ellos mismo pondrán», advirtió.

Aute ahondó ese concepto de «invasión»: «me niego a llamar guerra a lo que ocurre en Irak. Se trata de un atraco del imperio caprichosamente decidido contra para apoderarse de su petróleo. Todo lo demás es mentira».

En los conciertos y una vez retomada la veta romántica, Aute ironizó también sobre el matrimonio, propuso combatir la rutina con encuentros íntimos «de tres o más», y recuperó de su repertorio canciones antiguas como «Albanta», palabra que inventó su hijo menor, cuando tenía siete años.

Aquellos viejos temas fueron una suerte de pequeña revancha del cantautor ante el escenario que describió del mercado musical actual: «Las imposiciones del mercado son dictatoriales. Discos que grabé hace muchos años hoy jamás serían editados. Si voy con esos proyectos a las compañías discográficas me dicen que no hay mercado y por lo tanto no les interesa».

Durante el diálogo con ANSA, Aute reflexionó que ello ocurre en todos los niveles del arte: «Si hoy apareciera James Joyce, nadie le publicaría Ulises porque no tiene factura de best seller».

Con su bagaje de intelectual y su vasta formación semejante a los enciclopedistas de la Edad Media, Aute se puso serio para reflexionar sobre la condición humana en los tiempos modernos.

«Creo que el remedio de esto es hacer lo que uno quiere. De mis conciertos lo único que pretendo es que el público salga un poco más como un ser humano. No más bruto ni más bestia, sino un poco más gente. Con eso me basta», concluyó. *

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