La muerte de un "ateo religioso"
Oteiza, hospitalizado en el policlínico de Guipúzcoa, falleció de una neumonía, precisaron las fuentes.
Jorge Oteiza, junto a Eduardo Chillida que murió en agosto pasado, estaba considerado como uno de los artistas vascos más importantes.
El espacio, el tiempo, Dios y sobre todo el fluir de la vida señalaron la obra del escultor cuyo material principal de creación fue la piedra.
Sus cajas «metafísicas» y sus esferas vacías lo hicieron célebre. Oteiza, que también escribía poesía, una de sus grandes pasiones, solía decir: «Los artistas son muertos que intentan volver a la vida por medio de la poesía».
Su obra también fue muy apreciada no sólo en España sino también en Estados Unidos, Argentina y Chile.
Oteiza se hizo acreedor a una de las mayores distinciones españolas, el premio Príncipe de Asturias.
En materia de credo Oteiza se definía como un «ateo religioso» y su orden de prioridades era «el crucifijo, no Cristo, luego la mujer y después Cezanne y Pío Baroja».
El escultor estuvo en Montevideo entre los años 1959 y 1960, siendo designado para realizar un monumento a José Batlle y Ordóñez que iba a ser emplazado en las canteras del Parque Rodó. Una descomunal trifulca entre los miembros del jurado del concurso que lo eligió, y la oposición de César Batlle, impidió finalmente la concreción de la obra. *
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