¿PUEDEN LAS ESTRELLAS DE EEUU HABLAR CONTRA LA GUERRA EN IRAK?

Entre la ética, la libertad y el negocio

«Madonna es después de todo una mujer de negocios y ha visto lo que ha sucedido con las Dixie Chicks, cuya crítica al presidente George W. Bush ha tenido un gran impacto en las ventas de su disco y sus conciertos», señaló a la AFP Sherry Bebitch Jeffe, profesora de política y comunicación en la Universidad del Sur de California (USC).

«No puedo imaginar -agregó- que Madonna no haya tenido esto en consideración» cuando decidió no difundir su video «American Life», en el que imágenes de helicópteros y aviones militares lanzando misiles se mezclaban con un hongo de explosión nuclear, rostros de niños musulmanes y la bandera estadounidense.

Y es que desde que su líder hizo un comentario contra Bush durante un reciente concierto en Londres, las Dixie Chicks, el grupo de country más exitoso de la historia de la música estadounidense, ha visto cómo las ventas de su disco «Home» cayeron en más de un 40% pasando por debajo de las 72.000 copias semanales contra las 124.000 que vendía anteriormente.

«Definitivamente esto puede influenciar las decisiones de otros artistas», considera Jeffe.

Algo que Madonna tenía sin duda en mente cuando decidió que su controvertido video, que ya se ha emitido en algunas televisiones europeas y puede encontrarse en sitios Internet, no sea difundido en Estados Unidos.

Los músicos no son sin embargo los únicos que se han visto en el ojo del huracán por haberse manifestado públicamente contra la guerra en Irak.

Así, recientemente, la actriz estadounidense Susan Sarandon, conocida por su activismo político, vio cómo una organización caritativa cancelaba un evento que debía contar con su presencia porque ésta generaba «divisiones en la comunidad».

Y Dustin Hoffman, que no dudó en hablar contra la guerra durante un evento en Berlín, decidió suspender un discurso pacifista en Los Angeles tras recibir e-mails de protesta y llamadas con amenazas.

También el actor de origen español Martin Sheen, que encarna al presidente de Estados Unidos en la conocida serie de televisión «The West Wing», fue objeto de una avalancha de cartas en la que televidentes disgustados pidieron a la cadena de televisión NBC que lo despidiera del programa.

«Antes del inicio de la guerra Sheen apareció en un anuncio pidiendo que se diese más tiempo a los inspectores y dado que interpreta al presidente en una popular serie de televisión tenemos la impresión de que tiene un conocimiento presidencial», dice Paul Levinson, profesor de comunicación en la Universidad de Fordham en Nueva York.

Otro actor, Sean Penn, incluso ha llegado a afirmar que su oposición a la guerra le costó un papel en una película.

«Tras aparecer en un programa hablando contra la guerra, Penn recibió una llamada del productor de ‘Why Men Shouldn’t Marry’ quien quería asegurarse que no continuaría haciendo comentarios políticos», explicó la portavoz del actor Mara Buxbaum.

Y cuando se negó fue retirado del proyecto, afirma el actor, para quien esta práctica recuerda peligrosamente a la de las listas negras del macartismo en los años 50.

«No creo que haya ahora una lista negra formal, pero sí muy probablemente precaución por parte de los ejecutivos de Hollywood antes de utilizar a una estrella en una película multimillonaria cuando existe el peligro de que haya un boicot contra dicha estrella», afirma Jeffe.

«Honestamente, tiene más que ver con los negocios que con la ideología», agrega.

Por si acaso, el gremio de actores de cine y televisión consideró necesario divulgar un comunicado deplorando «la idea de que las personalidades públicas sufran profesionalmente por tener el valor de expresar sus opiniones».

«El más mínimo signo de listas negras nunca más debe ser tolerado en este país», agregó. *

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